La Policía de Río de Janeiro reprimió a hinchas de Boca cuando comenzaron a ingresar al estadio Maracaná, en la antesala de la final de la Copa Libertadores contra Fluminense. Los uniformados lanzaron balas de goma y gases lacrimógenos contra los simpatizantes del Xeneize.
Además de las corridas por parte de la Policía a La 12 en el recinto, otros hinchas del elenco de La Ribera que partieron al estadio en tren fueron agredidos por fanáticos de Fluminense.
Luego de la represión, los uniformados reunieron a todos los hinchas de Boca para que empiecen a ingresar de una manera más lenta al estadio.
Además del problema reportado en el subte brasileño, los simpatizantes del Xeneize ingresaron a la tribuna norte del mítico estadio carioca padeciendo los efectos de los gases lanzados por la policía local.
Según se explicó, la marea de hinchas provocó que se acumulara gente entre dos retenes policiales dispuestos para el operativo. Y los policías afectados a la prevención tiraron esos gases para dispersar a los hinchas, lo que generó que vivieran momentos de máxima tensión en las inmediaciones.
Los efectivos policiales lanzaron gases, dispararon balas de goma, les tiraron los caballos encima a los hinchas y también los amenazaban con sables.
En el ingreso principal de los hinchas de Boca había un cordón de la Policía Montada. El Xeneize utilizó los ingresos del Maracaná correspondientes a la parcialidad local.
A Boca se le dio en el sector norte del estadio 20 mil entradas pero se calcula que cerca de 100 mil hinchas viajaron a Río de Janeiro, la mayoría sin su ticket.
Al mediodía también se produjeron corridas en la estación de subte de Metro entre hinchas de los dos equipos y la policía que no pasaron a mayores.
Para esta final hubo un operativo especial por parte de la seguridad de Río de Janeiro de 2.200 efectivos.
El jueves pasado también hubo represión por parte de la policía carioca y los hinchas del Flu contra simpatizantes de Boca que estaban ubicados en las playas de Copacabana.







