En la previa la premisa solamente era ganar: especulaciones con el clima, y las fortalezas del rival presagiaban un partido duro, que finalmente no se dio. La diferencia que hay entre las dos selecciones se observó claramente en el campo de juego, como debe ser.
La tarde comenzó con el pie derecho para Los Pumas cuando las nubes se alejaron del cielo de Invercargill, situación poco habitual en los últimos días donde la lluvia fue una invitada de lujo, y como tal se hizo presente a cada rato, pero colaborando con la gran cantidad de argentinos que colmaron el Rugby Park, decidió no aparecer este sábado.




