•Dos generaciones, igual xito

Los Verón, un caso inédito

Por primera vez en el fútbol argentino, padre e hijo son igual de gravitantes para que un mismo club gane todo. Los casos más similares.

Los Verón, un caso inédito
24-08-2026 | 00:34

Dos generaciones unidas por el éxito. Eso representan Juan Ramón y Juan Sebastián Verón, de un modo que no tiene parangón con ningún otro caso de padre e hijo que hayan vestido la camiseta de unmismo club en la historia del fútbol argentino. Y es que nunca antes tanto la primera comola segunda generación de futbolistas de una familia habían tenido con una misma casaca tantaimportancia en títulos como los alcanzados por la Bruja y la Brujita.

Además del de los hombres de Estudiantes, hubo en total en el profesionalismo argentino otroscuatro casos de padres e hijos campeones con un misma camiseta en la categoría principal. El másantiguo, y también el más cercano al de los Verón en cuanto a la trascendencia que uno y otrotuvieron para que su club se coronara, es el de los De la Mata (Vicente padre y Vicente hijo) en Independiente.

De la Mata padre fue un eximio gambeteador que, jugando preferentemente como insider derecho(algo así como un volante por derecha de la actualidad, aunque más ofensivo), se destacó en unaépoca en que el campeonato argentino contaba con muchísimas figuras en su puesto, y en la que porende no era fácil llegar a la Selección como, con tan solo 19 años y aún siendo jugador de CentralCórdoba de Rosario, él lo hizo en 1937.

Ese año, luego de convertir los dos goles que permitieron a Argentina vencer a Brasil yalzarse con el Campeonato Sudamericano en el Viejo Gasómetro de San Lorenzo, pasó a Independiente,equipo con el que fue campeón en 1938, 1939 y 1948. En los dos primeros de esos torneos, Capote (tal era su apodo, que denunciaba su excelencia en el juego) fue titular indiscutido en unaexcepcional delantera de los “rojos”: Maril, De la Mata, Erico, Sastre y Zorrilla.

Su hijo Vicente, en cambio, integró tres planteles campeones de Primera del club deAvellaneda, con el que también ganó la Copa Libertadores en 1964 y 1965. Pero lo hizo sindestacarse mayormente ni lograr gran continuidad entre los titulares. De hecho, recién comenzaba aasomar desde las inferiores “rojas” como un volante derecho con buena técnica cuando elclub obtuvo el título en 1963, por lo que ese año jugó apenas 2 partidos sobre 26 sin marcar goles.

En 1967, jugó 5 partidos sobre 15 y metió un gol para contribuir a la obtención del Nacional,y en 1970 alcanzó su mejor producción para que un título quedara en manos de los“diablos”: de 20 encuentros, participó en 11 y señaló 2 tantos. Aunque ni siquiera enese Metropolitano que ganaron los de Avellaneda logró afirmarse claramente en la formación estable,por lo que el club no lo extrañó demasiado cuando a comienzos de 1971 partió rumbo a México.

El gran Angel Amadeo Labruna, en tanto, fue vital con sus goles y su sabiduría para queRiver lograra salir campeón nada menos que nueve veces: en 1941, 1942, 1945, 1947, 1952, 1953,1955, 1956 y 1957. Pero su hijo Omar Raúl, a quien como DT él hizo debutar en la primera riverplatense en 1976 ymantuvo en el plantel hasta 1980, solamente jugó en uno de los seis campeonatos logrados por elclub en ese lapso: el Metro ’80, por el que disputó 13 partidos sin alcanzar mayortrascendencia.

También en River y con Labruna como técnico, el tristemente fallecido zaguero Hugo Pena fue bicampeón en 1975, jugando 19 partidos en el Metro y 20 en elNacional. Un buen aporte que su hijo, Sebastián, no pudo reeditar en su paso por la entidad de Núñez, si bien integró entres encuentros el equipo que ganó el Apertura 1996.

(*): De la redacción de Perfil.com.

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