Los números 9 son mi debilidad. Por un buen número 9 me pongo de rodillas. Pero el número 9 tiene que ser épico osino no será nada. Por eso, pero en realidad por mucho más que eso, creo que Martín Palermo tieneque estar convocado en la selección nacional.
Hoy leí que Diego lo llamó para felicitarlo por su récord como mayor goleador de la historia deBoca y le dijo: “Mirá que te estoy siguiendo como a los otros delanteros”. Sentí elfrío de la cachetada. Luego, Palermo -a quien le debemos estar adentro del Mundial- decía:“Me tiene en cuenta pero no me confirmó nada”. Yo no sé si en estas instancias losjugadores elegibles, aún contando con información privilegiada, alimentan el misterio o guardan lasformas, pero si el tipo estuviera seguro de que entra al Mundial se calla la boca. Y Maradona me sonó ingrato.
Por ahí ustedes dicen que estoy siendo sentimental. Mujer tenés que ser o algo por el estilo.Pero yo no me olvido de esa noche de lluvia en que Martín nos hizo resucitar de entre los muertoscuando Perú -¡Perú!- nos tenía contra las cuerdas. ¿Se acuerdan? Diluviaba en el Monumental y alsueño mundial se lo llevaba el agua cuando Martín demostró que 15 segundos son tiempo suficiente yfestejó con los brazos hacia el cielo y nos salvó la vida.
Ahora que a los expertos de fútbol les importan los abrazos no me digan que esa noche no lehubieran dado un beso en la boca. En el fútbol no alcanza el imperio del talento y a veces es elimperio de la voluntad con alma el que mueve la pelota y ve el gol donde nadie ve nada. Esperen.Esto no es una apología del héroe. Sé que está difícil y superpoblada la lista de posiblesdelanteros y que no se los puede llevar a todos. Se los voy a confesar. Hasta hace poco yo temíaque la Selección tuviera una delantera de bichos bolita. Y no me digan que la cuestión del tamaño es un temamenor porque no se los creo.
Hoy tenemos un abanico de opciones. Es verdad. Higuaín en un gran momento, Milito empujando congoles, Tevez jugandole al mundo de igual a igual y la lista sigue. Pero no me digan que el mejorcabeceador del mundo según la FIFA, se tiene que quedar sólo por el falso esteticismo según el cuálno hace goles vistosos o por el trauma reduccionista de que sólo funciona en Boca y el prejuiciovencido según el cual en la Copa America del '99 pifió tres penales frente a Colombia.
Yo que soy de Vélez todavía tengo en la memoria ese gol que nos hizo a 35 metros dejandodesorbitado al prolijo Montoya y provocándome sentimiento de culpa porque me dolía el arco propiopero me exaltaba el visionario. ¿Justo nos tuvo que hacer este gol a nosotros?, decía esa tarde.Pero al mismo tiempo sentía esa cosa patriótica de pertenencia porque Palermo es un bien de larepública, y había vuelto a convertir el gol imposible. Al gol imposible hay que verlo, hay queesperarlo. No importa si le pegás chanfleado a la pelota, importa que agarrás el segundo perfectoen la matrix para inflar el arco como dice él y punto. Gol, gol, gol en mi cabeza hay un gol.
Pero volviendo a la cuestión de la altura. Me niego a una selección sin un par de nuevesgrandotes. El vacío que dejó el Bati todavía es un terreno baldío y eso es un hecho. Ya no tenemosel lujo de pelear si Crespo o Batistuta y yo no me quiero perder la esperanza de Palermo haciendomagia. Esta tarde me tomé el tiempo de averiguar la altura de los defensores que nos esperan en elgrupo que nos mandó la suerte. Joseph Yobo de Nigeria, defensor, mide 1,83 metros de altura; DannyShittu de Nigeria, defensor, mide 1,91 metros; Jung-soo Lee de Corea del Sur, defensor, mide 1,85metros; Tae Hwi Kwak (si Cuac) de Corea del Sur, defensor, mide 1,85 metros; Vasilis Torosidis deGrecia, defensor, mide 1,88 metros; y Sotiris Kyrgiacos de Grecia (con nombre de laxante),defensor, mide 1,93 metros. Estos monos son las grandes barreras que se les presentarán a losdelanteros argentinos.
¿Qué harán los bajitos para cabecear? ¿Metérseles por debajo de las patas? Viendo y considerandoestos datos métricos, siento íntimamente, muy íntimamente, que estamos en el horno si no llevamos aun delantero como Martín de 1,89 metros, para jugadas de pelota parada o tiros de esquina, ya queno tenemos otro jugador para hacerle frente a semejantes grandotes con ganas de comernos alasador. Cinco, 15 o 20 anotaciones pueden ser circunstanciales, pero 286 goles en partidosoficiales durante su carrera no son pavada. Evidencia y que conste en actas. Yo no menosprecio alresto. Sé que Palermo está más cerca del retiro que de otra cosa y que los otros pibes pasan por sugran momento pero si tengo que bajar a alguien del bondi no lo bajo a Martín. Bajálo a otro sitenés…, agallas.
A mí no me gusta el Kun. Me parece reemplazable. Pero yo no soy nadie y menos su suegro. Este esel momento heavy re jodido de la columna. Nunca le metería presión a Maradona. A Dios se le reza. Yole rezo. ¿O acaso él no tiene el poder? Es la última oportunidad que tiene el goleador histórico deBoca para jugar una Copa del Mundo. Y yo lo quiero. Lo quiero haciéndome sentir que los milagrosexisten. Pensándolo loco como siempre. Si al final los genios son los locos de la víspera comodicen por ahí. Si lo demostró con el optimismo de la voluntad que le mueve las patas porinspiración divina. Yo lo pongo en el Olimpo y que no se les ocurra bajarlo. Por ahí me hagodemasiado problema y la cosa no se discute porque nadie sería tan ingrato. Pero como uno va mamandodesilusiones mejor lo digo. Yo puedo ser una lady y hasta una geisha por un ratito, pero no mepidan que para hablar de fútbol me ponga el kimono. Sólo lo haría por un número 9.
(*) periodista y conductora de TV. Será columnista de 4-4-2, el portal deportivo que lanza Perfil.com, durante el Mundial.




