Nos salvaron las individualidades

El cuarto partido de la Selección fue mucho más difícil de lo que dice el resultado.

25-08-2026 | 07:26

Nos salvaron las individualidades. El cuarto partido de la Selección fue mucho más difícilde lo que dice el resultado. Aunque el equipo dominó la pelota en gran parte del encuentro,no logró imponer su ritmo (Argentina tuvo 51% de la posesión de balón al finalizar elpartido). Las genialidades de Higuaín y Tevez, los errores del línea y del defensor mexicanoOsorio, y el travesaño fueron los factores decisivos en un partido que deposita a la Selección enlos cuartos de final contra una Alemania afilada, que viene de bailar y golear a Inglaterra.

Hasta ahora, Sudáfrica 2010 se está pareciendo mucho a Alemania 2006. Se ganó por la mínimacontra un equipo africano en el primer partido, se goleó en el segundo, se bajó la marcha en eltercero, le ganamos a México en el cuarto y nos toca Alemania en el quinto. La diferencia es que enesta edición de la Copa del Mundo se pudo ganar el tercer partido (dejando de lado el hecho de queen el 2006 fue contra Holanda y esta vez contra Grecia) y despachar a México con tres goles enoctavos, sin el sufrimiento del tiempo extra.

Lo que se vio en la cancha contra México dejó mucho que desear. El equipo arrancó muyrelajado, dejando que Salcido le reviente el travesaño a Romero. Minutos más tarde, Guardadoerró por muy poquito de afuera del área. Recién ahí se despertó el equipo y empujó paraadelante.

Parados con Mascherano por detrás, Maxi Rodriguez por la banda derecha y Di María bien tiradoa la izquierda, el equipo de Maradona tuvo problemas en la mitad de cancha. No se logróconsolidar la posesión en el círculo central ni se utilizaron bien las bandas. El mediocampo fueuna zona de transición donde se buscó evitar el áspero juego de contención que proponían losaztecas. Por la izquierda, Heinze aportó más que Di María en ataque.

Sin un jugador que ponga la pausa en el medio (como Verón), la creación recayó en Messi y Tevez,quien bajaba a buscar la pelota. Y aunque se encontraron muy bien en el primer gol (que fueoffside), en general los ataques poco tuvieron que ver con el juego asociado. El primer gol fuefruto del empuje de Tevez y la habilidad de Messi (para encontrarlo dos veces, primero con un paseentre líneas y después con un centro), los otros dos fueron hermosas jugadas individuales (ambascon un toque de magia). Vale remarcar la contundencia del ataque argentino.

Lo preocupante se vio cuando Argentina retrasó sus líneas y dejó que México dicte el ritmodel partido. Cediendo posesión y metros, la selección mostro una cara frágil frente a un buenequipo de segunda categoría. La conclusión fue el gol de Hernández, dejando atrás a Demichelis conun excelente primer toque y clavándola en el ángulo del primer palo.

Argentina esperaba detrás de la línea de la pelota y esperaba para tirar la contra. Si secomparan los intentos de contragolpe de Argentina y Alemania, queda claro que ellos subían enbloque, mientras que nosotros le tirábamos un pelotazo a Messi o Higuaín, y que se arreglen solos.

El ingreso de Verón le dio aire al equipo, permitiendo que Messi descargue y se logre cuidarla pelota, desgastando a los mexicanos hasta que se dieron por vencidos. Pero esperar atrás, conJonás como quinto defensor (y Maxi prácticamente como sexto) no es una buena estrategia para laselección, al menos que se arme un buen contragolpe que meta miedo. No se puede esperar que Higuaíny Messi solos resuelvan todo (con Tevez en cancha sería otra historia). Contra un equipo másfuerte, contra Alemania, se corre un riesgo mucho mayor de gol (Alemania es el segundo equipo másgoleador del mundial, con nueve tantos, después de la Argentina, con 10).

Lo que le falta a Argentina es el funcionamiento en equipo. Es clave que Di María llegue alalto nivel del cual es capaz, es necesario que si el equipo se repliega, que la amenaza de contrasea más que un pelotazo a Messi o Higuaín, y es necesario controlar el medio campo para poderleganar a Alemania y llegar a la semi.

(*) Especial para Perfil.com

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