El papá de Alejandro Sabella se murió hace casi dos años. Fue el día anterior a que Estudiantes le ganara 3 a 0 el clásico a Gimnasia. Aquel 29 de agosto de 2009, los jugadores le dedicaron el triunfo a su entrenador. Cuando terminó el partido, Sabella miró al cielo. La omnipresencia futbolera de su padre la evidencia también para explicar un concepto clave de su idea: “El equilibrio”.
Didáctico, el entrenador de la Selección imagina: “Si yo hiciera una cancha chiquitita y jugara con mi papá al fútbol, ¿sabés cuándo él me podría hacer un gol? Cuando la pelota la tuviera yo. Porque si él lograra quitármela y tuviera el arco cerca, en cancha chica me podría hacer el gol. Pero si la tuviese él, nunca me podría hacer un gol. Porque es una persona grande y yo me le pondría adelante y nunca me llegaría. Entonces, en ese ida y vuelta de la dinámica del juego, vos tenés que avanzar si tenés los jugadores con capacidad, con dinámica, con desdoble. Si no, tenés que ser más rígido”.

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