Convertirse en un atleta de elite y lograr coronarse dos veces como la mejor del mundo no es nada fácil: largas jornadas de duro trabajo, desgaste físico, rigurosidad en la alimentación y una mente preparada para enfrentar cualquier obstáculo. A los 30 años y con dos medallas de oro en mundiales, hay algo que a Lolo Jones le cuesta mucho más que entrenarse para los Juegos Olímpicos de Londres 2012: llegar virgen al matrimonio.
“Es como un regalo que quiero hacer a mi marido”, contó la vallista estadounidense en una entrevista que le concedió al programa de HBO Real Sports. “Este viaje está resultando difícil, es lo más complicado que he hecho en mi vida. Más difícil que entrenarse para competir o que sacarse la carrera”, aclaró.





