Sebastián Armenault llega a la entrevista en sandalias. Estamos en junio y la previa del invierno se siente con temperaturas que apenas elevan el termómetro sobre los 10ºC. "Es el resultado de la carrera, tengo el pie izquierdo recién operado", dice con alivio por salir bien parado de dos intervenciones quirúrgicas fruto de una lesión bastante grave.
La carrera de la que habla es la 26º edición de la Marathon des Sables, una competencia a través de 250 km del impiadoso desierto del Sahara en Marruecos, de la que participan 1.000 corredores de 54 países, incluyendo 5 argentinos, de los cuales 4, sebastián entre ellos, llegaron a la meta.
Como atleta amateur, está acostumbrado a pelearla a pulmón para correr en las principales ultramaratones, entre las que se cuentan los 120 km del Sahara en Túnez, en 2008; los 170 km de Omán en 2009; los 190 km del Himalaya, en 2010; e incluso los 105 km de los médanos del Nihuil, en Mendoza, en 2009.
"En estas carreras, el 80 por ciento de los participantes son profesionales que tienen apoyo económico y equipamiento de última tecnología. En mi caso, el entrenamiento lo realizo en Palermo y San Isidro, sin montañas ni desiertos. Y en esta oportunidad los pro largaron con mochilas completas con peso total de 7kg mientras que la mía rondaba los 15 kg", afirma Sebastián sin el menor reflejo de incomodidad por su situación.
Lea la nota completa en la última edición de la revista Weekend.
Un argentino en el Sahara
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