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Una final maculada por los errores del árbitro

Los dos respetaron sus saberes y rindieron honores a los méritos que hicieron de los dos equipos los posibles dueños genuinos del torneo Clausura, que en definitiva fue para Vélez en una final maculada por errores puntuales del árbitro Gabriel Brazenas.

23-08-2026 | 01:33

Los dos respetaron sus saberes y rindieron honores a los méritos que hicieron de los dos equiposlos posibles dueños genuinos del torneo Clausura, que en definitiva fue para Vélez en una finalmaculada por errores puntuales del árbitro Gabriel Brazenas.
De ello no tuvo la culpa Vélez, que tuvo la gestión más dura de tener que ganar y que jugócon el empate como un péndulo filoso sobre su cabeza durante todo el partido.

Jugó tal cual lo hizo en todo el campeonato, con un medio campo que sabe achicar ypresionar, con soltura de sus laterales Papa y hoy más Fabián Cubero que Gastón Díaz, y conarremetidas de sus delanteros, hoy no tan afinados.

En la ruleta de equivocaciones de Brazenas, el que sacó la mayor cantidad de números fueHuracán, porque el gol de Maximiliano Moralez fue tras una infracción de Larrivey a Monzón, porqueEduardo Domínguez hizo un gol lícito y solo le dio a su favor un penal no cobrado de Arano aCubero.

Huracán, que meses atrás más allá de las fronteras sentimentales de sus hinchas solo reflejabaindiferencia se fue convirtiendo en el equipo del pueblo, y cuya gente soñó con celebrar a logrande, con el fútbol que siempre abrazó.

Ese sello, Huracán lo mantuvo hasta el último minuto. Si cuando las esperanzas se escurrían porlas grietas de un tiempo acotado buscó de manera prolija el arco contrario. Fue el mismo que buscótener la pelota en su poder, que se desmarcó y que buscó toda vez que pudo franquear la marca delos volantes velezanos.

Así como Ricardo Gareca cumplió con su esquema, más táctico y en base a la solidez en lacontención para luego atacar, que lo puso como el equipo menos perdedor en el torneo, cumplió AngelCappa con su pregón estratégico del jugar bien como sendero lógico a una celebración.

Enorme fue el trabajo de Víctor Zapata y de Franco Razzotti, repatriado desde el Perú nada menosque para reemplazar a Leandro Somoza, el as de espadas hasta hace seis meses. Ni que hablar delzaguero Nicolás Otamendi, una de las grandes revelaciones de este torneo que lo pusieronprecozmente en el seleccionado, y del aporte del incorporado Maxi Moralez en este Vélez campeón.
Podrá sentir ahora el hincha de Huracán si es verdad que ya estaban hechos con lo que elequipo les dio en estas diecinueve fechas. Solo ellos sentirán en su interior si hay lamentos,angustias o agradecimientos eternos por ver otra vez al equipo desparramando el fútbol que lesparecía añejo, más allá de que el trofeo quede en otras dignas manos.

Con Mario Bolatti, convertido en 5 de lujo, con Pastore y Defederico prestándose la pelota sinsortearla, sin un nueve goleador, con un joven Monzón que hoy sumó más méritos con el penal atajadoal uruguayo López, Cappa armó un Huracán impredecible para propios y extraños. Vélez sumó así suséptimo título a nivel nacional y es un gran campeón. Huracán estuvo a diez minutos de cerrar conun festejo un torneo al que le regaló gran parte de su brillo.

(*) Agencia DYN

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