La devaluación del 23 enero que había sido asumida en mayo por Juan Carlos Fábrega como una decisión del Banco Central, fue defendida políticamente gracias al trabajo del propio Pedro Biscay, quien en su paso por el área Fraudes Económicos y Bancarios de la Procelac, elaboró la tesis militante de que el que devaluó fue Shell. Según su trabajo, que plasmó en una denuncia, en las tres jornadas previas al salto del tipo de cambio, los bancos Galicia, HSBC, Citi, BBVA-Francés, Provincia de Córdoba, BNP Paribas y JP Morgan Chase realizaron operaciones especulativas. También dice que Shell y HSBC Bank realizaron diversas transacciones por sumas que superaron los US$ 4,5 millones a una cotización de $ 8,70 que consideró “exorbitante”. Así, la Procelac responsabilizó a las firmas por la devaluación y advirtió que “una corrida cambiaria sólo puede ser originada por quienes poseen poder económico suficiente”. Era la explicación necesaria ideal para la presidenta Cristina Kirchner, que meses atrás había dicho: “Los que quieran devaluar, que esperen al próximo gobierno”.
El creador de la tesis “devaluó Shell”
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