En el Gobierno ya fijaron su objetivo. La mira de la artillería estatal se posó sobre el GrupoClarín y en las filas kirchneristas noparecen tener ninguna intención de detener el ataque. El rival es poderoso, pero los estrategasoficialistas tienen en claro que para salir victoriosos de la batalla, tienen que golpear donde al holding más le duele: su negocio de la televisación porcable.
Y hasta ahora han planificado con éxito. Desde el recrudecimiento del conflicto, a mediados deagosto cuando el Gobierno intervino en lasnegociaciones con la televisación del fútbol, Clarín perdió un 28% de su cotización bursátil loque, de acuerdo a las consideraciones de los principales analistas del sector, equivalen a unos u$s 127 millones.
El primer enfrentamiento se dio en la cancha. De la noche a la mañana el Gobierno gestó una duraofensiva para quitarle al grupo de las manos los derechos de televisación y comercialización delcampeonato de primera división del fútbol local, un negocio por el que en los últimos tres añosClarín ganó más de $150 millones, impulsado principalmente por su control de las redes de TV paga.Se trató apenas de una batalla, el anticipo de lo que sobrevendrá.
La nota completa puede leerse en la edición impresa de la Revista Fortuna.




