•DIARIO PERFIL

¿Es inevitable una crisis en 2010?

Los pronósticos apocalípticos vinieron hasta de Kirchner, que insinuó el caos si no obtiene apoyo en junio. Qué hay de cierto en sus predicciones.

22-08-2026 | 16:57

En las últimas semanas se han oído muchos pronósticos apocalípticos sobre la economíaargentina para el segundo semestre de este año, o a más tardar en 2010. Inclusive, el expresidente Néstor Kirchner ha insinuado que el caos sobrevendría en caso de las que las eleccionesno les sean favorables el próximo 28 de junio, y pierda la mayoría parlamentaria. Como losencuestadores más serios otorgan una alta probabilidad a que esto finalmente ocurra, seguramente muchos argentinos concluyan que las posibilidades de repetir una crisis como lade 2001 son altas.
Por suerte, las diferencias entre la situación actual y las que prevalecían a fines de la década pasadason enormes. En el cuadro que acompaña esta nota pueden compararse los principalesindicadores macroeconómicos, y resulta evidente que, a pesar del fuerte deterioro de estos últimostres años, seguimos estando en una situación mucho más solvente y manejable que la quecaracterizó la de 2001.
La principal debilidad de la convertibilidad excedía las cuestiones fiscales y externas, y erasu inflexibilidad en materia monetaria y cambiaria. La fijación por ley del tipo de cambioeliminaba una variable crucial de la política económica, obligaba a que cualquier cambio de lamisma estuviera acompañada de modificaciones legales que generaban inseguridad jurídica, con elconsiguiente costo en arbitrariedades, y hasta el quiebre institucional de diciembre de 2001.
La crisis de la convertibilidad era inevitable porque la rigidez estaba en su esencia. Por losmismos motivos que pudo generar una euforia durante los primeros años, estaba destinada a terminarcaóticamente como finalmente sucedió.
En qué se parecen 2010 y 2001. Objetivamente no habría ningún motivo para afirmar queestamos ante una crisis como la que vivimos en 2001, y mucho menos para pronosticar corralitos,defaults o maxinegociaciones. Pero la economía no es una ciencia exacta, y depende en gran medida de la psicología social y de la política. Por sudependencia con la psicología, hoy tenemos el riesgo de generar corridas, aunque técnicamenteinfundadas, peligrosas en sí mismas, por la memoria de los afectados por los hechos en 2001.
Y también depende de la política económica que sigue inspirando Néstor Kirchner, en la quese percibe una rigidez parecida a la de la convertibilidad. Ya no es una rigidez instituida por unaley, sino una forma de gobernar que hace de la tozudez una virtud, y de la flexibilidad unadebilidad. Hubo veces, las menos, en las que esa tozudez fue beneficiosa, como en la renegociaciónde la deuda externa. Pero no ha sido beneficiosa en una gran cantidad de otras oportunidades, comopor ejemplo, las negociaciones con el campo, el congelamiento durante cinco años de las tarifas, elmantenimiento por cuatro años del tipo de cambio alrededor de los tres pesos, la ignorancia de lainflación real y la manipulación de los índices.
También fue negativa en la perseverancia del aislamiento económico internacional,y fundamentalmente en la arrogancia y autoritarismo con que se manejó con los empresarios,provocando el colapso de la confianza y de la inversión. La incapacidad de Kirchner de aceptarmodificaciones a su política económica se parece bastante a la rigidez de la convertibilidad, y esel único elemento que justifica un pronóstico apocalíptico para el año próximo.
Si este gobierno pudiera introducir algunas modificaciones a su política económica, laeconomía argentina volvería a un sendero de suave crecimiento el año próximo, y no habría ningunanecesidad de atravesar corralitos, maxidevaluaciones ni defaults. Además, estas modificaciones, adiferencia de 2001, podrían hacerse sin trampear ninguna ley, ni afectar intereses de ningúnsector, ni mucho menos hacer ajustes fiscales de gran costo social.
Lo más importante es recrear el funcionamiento normal de la economía capitalistaprivada, sin interferencias en las estadísticas oficiales ni en el comercio de productosagropecuarios, y sin apropiarse de los recursos de los jubilados para financiaciones pocotransparentes ni de los fondos de las provincias con criterios de lealtad política. A partir deestos cambios, la Argentina podría reinsertarse en un mundo, que sigue siendo favorable para laestructura productiva de nuestro país.
Recordemos que en enero de 2007 teníamos el mismo riesgo país que Brasil, a pesar de larenegociación de la deuda externa, y los incumplimientos con el Club de París, y los hold outs. Enese mes se decidió la intervención del INDEC, y comenzaron nuestras penurias, que nos llevaron atener hoy un riesgo país casi cinco veces mayor que el de Brasil.
En conclusión, las pocas probabilidades que tienen de cumplirse los infundados pronósticosapocalípticos no dependen de las contingencias económicas internas o externas, sino de lacontinuidad de las prácticas distorsivas y del estilo confrontativo del ex presidenteKirchner.
(*) Economista

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