En un sólo pase mágico, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, logró unir a la ciencia y a lareligión. Mientras con gran pompa se exhumaban los restos del libertador Simón Bolívar paraverificar su ADN y determinar si su muerte se debió a un asesinato –y no a la tuberculosis,como indica la historia hasta hoy contada–, invocaba a Cristo a través de su cuenta deTwitter: “Dios mío, Dios mío... Cristo mío, Cristo Nuestro, mientras oraba en silencio viendoaquellos huesos, pensé en ti!”, escribió, a la vez que comparaba su acto con la resucitaciónde Lázaro. Claro que Bolívar lleva más tiempo muerto: 180 años en lugar de tres días.
Toda la ceremonia, con Chávez como relator, fue emitida íntegramente desde el Panteón Nacionalpor TeleSur una vez finalizado el horario de protección al menor del viernes. Las escenas conpersonas vestidas de blanco levantando el féretro, con el himno local de fondo y pasos marciales,resultaron memorables. En total, el procedimiento duró 19 horas y participaron cincuentacientíficos venezolanos y españoles de diversas disciplinas.
No es la primera vez que Chávez resucita a Bolívar. En 1999, vía reforma constitucional, decidióque su país comenzaría a llamarse “República Bolivariana de Venezuela” y puso comopatrono a quien es uno de los dos libertadores del continente, el mismo que le ganó la pulseada aJosé de San Martín, luego del famoso encuentro de Guayaquil que marcó el retiro político del hombrenacido en Yapeyú.
La idea de que la historia oficial, que indicaba que Bolívar murió en 1830 a causa de unatuberculosis, podía ser falsa llegó a oídos del presidente de Venezuela luego de que un grupo demédicos que trabajan en los Estados Unidos hipotetizaran que, quizás, habría sido envenenado conarsénico.







