Capítulo 1: Una aventura latinoamericana(1959)
En un día nublado de marzo, Robert John Cox separó con ansiedad en un muelle del puerto de Tilbury, en las afueras de Londres. A su lado estabansu hermana Norma y sus jóvenes hijos Iain y Neil. A pocos pasos detrás suyo estaba la pasarela deltrasatlántico Highland Monarch de la Royal Mail Lines. A los 26 años, Bob Cox buscaba una aventura acerca de la que pudiera escribir. Una inmenso barcoesperaba para llevarlo a un nuevo empleo en el otro lado del mundo.
Cox nació en una hogar de clase media inglesa el4 de diciembre de 1933, el mismo año en que Adolf Hitler se convirtió en el carismático cancillerde Alemania. En la lejana Argentina, florecería una atracción similar por otro talentososproponentes del nacionalismo extremo. El general argentino Agustín Pedro Justo estaba en el poder ydaba comienzo a lo que sería conocida como la "Década Infame", llamada así por las medidas extremasque aplicó para socavar la democracia.
En 1933, mientras el General Justo gobernaba através de lo que se ha dado en llamar el "fraude patriótico", Cox respiró por primera vez enLondres. La familia Cox vivía en el número 47 de Grosvenor Road, una calle silenciosa en el extremooeste de la ciudad. Fue el mismo año en que George Orwell, quien sería el escritor favorito de Cox,publicó " Down and Out in Paris and London", una autobiografía sobre vivir en pobreza en ambasciudades.
Aunque los Estados Unidos atravesaba la GranDepresión, se estaba construyendo el Golden Gate Bridge en San Francisco y Franklin D. Roosveltcomenzaba su presidencia con una discurso que definió el espíritu de la época: "Así que, antes quenada, permítanme declarar mi firme convicción de que la única cosa a la que debemos temer es altemor mismo – un terror sin nombre, sin sentido e injustificado que paraliza esfuerzosnecesarios para convertir la retirada en avanzada". Fue como si el Presidente Roosvelt le hubiera susurrado un consejo al oído al jovenCox.
También fue el año en que Albert Einsteinrealizó su tercera visita a los Estados Unidos, donde se convertiría en ciudadano y pasaría elresto de su vida. La revista Newsweek fue publicada por primera vez. El cono de helado fue inventado en Brooklyn y RuthWakefield cocinó su primera tanda de galletitas con chocolate. Pero todo quedaba atenuado por lasiniestra sombra de la Alemania nazi. En 1933, el primer campo de concentración, Dachau, fueconstruido a 10 millas la noroeste de Munich para alimentar los fuegos asesinos del nazismo. Delotro lado del Atlántico, una creencia similar en la superioridad inherente de una supuesta razaaria crecía en el corazón de muchos argentinos.
El padre. Edward John Cox, era un veterano de la Primera Guerra Mundial. Ingresóal ejército británico a los 13 años y más tarde formó parte en la India de un regimiento decaballería, los 14th Husares. Vistió uniforme por la mayor parte de su vida. Después del ejército,se convirtió en oficial de radio en la marina mercante y fue uno de los primeros "Marconi Men", acargo de las comunicaciones a bordo de los grandes barcos en las líneas del Pacífico y elOriente.
Su carrera en la marina mercante terminó con elderrumbe de la bolsa de valores. Para mantener a su familia, invirtió lo que quedaba de sus ahorrosen un almacén con un departamento en el primer piso en Grosvenor Road. Era un negocio familiar. Bob pedaleaba su bicicleta por las calles londinenses para entregar los alimentosa las casas de los clientes.
La niñez. El objeto cuya propiedad más preciaba Cox era una fotografía de su padrevestido con un llamativo uniforme de caballería y sentado sobre un gallardo caballo blanco. EdwardJohn Cox fue mensajero a caballo durante los primeros días de la Primera Guerra Mundial, hasta quelos ejércitos británicos y alemanes quedaron atascados en las trincheras. Cuando comenzó la SegundaGuerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, Cox padre intentó reingresar al ejército para unasegunda pelea contra los alemanes, pero su edad se lo impidió. A cambio, optó por ser voluntario enel servicio de patrullas callejeras que operaban durante los ataques aéreos alemanes.
A los cinco años, Bob Cox escuchaba sorprendidolas historias de su padre sobre los heroicos bomberos londinenses y los miembros de Defensa Civil.Creó un ejército imaginario para pelear contra los nazis; personificaba a un niño soldado asemejanza de su padre. Mientras tanto, caían sin cesar bombas sobre Londres; era una época en queel patriotismo reinaba e Inglaterra estaba unida en su lucha contra el fascismo. De cara a lainvasión alemana, el joven Cox armó un "puesto de comando" en un cercano depósito de ferrocarriles.Era dentro de este escondite de niños que él y los chicos del barrio guardaban sus velas, robadasde sus casas junto con latas de sopa de papa que nunca se comían, que siquiera fueron probadas,pero que eran guardadas para una emergencia. Bob y sus amigos tenían otras bases secretas en áticos y sótanos, y también entrelas grandes rhodondrenones de Ealing Park.
Los niños rastrillaban las calles de Londresdespués de los ataques aéreos en busca de restos de metralla y casquillos de balas mientrasmantenían un "ojo atento" por si encontraban municiones sin explotar. El Blitz le enseño a Coxlecciones que lo marcarían de por vida: siempre mantenete fiel a tus principios; esforzate por serdecente y gentil; nunca pierdas tu sentido del humor. Su tímida tía Mildred lo ayudó a construiresta visión de la vida durante una cena cuando levantó un cuchillo y juró que si un paracaidista alemán aterrizaba en su jardín locortaría en trozos. Más adelante, cuando un piloto alemán cayó en paracaídas en lascercanías de su casa en Derbyshire, trató al aterrorizado hombre con gentileza, ofreciéndole unataza de té caliente.
Crecer de golpe. La niñez de Cox terminó cuando el corazón de su padre parórepentinamente de latir poco después de la guerra. Su madre no podía encargarse por sí sola delalmacén, por lo cual la familia se mudó a Frinton-on-Sea junto a su tía Gladys. La venta delalmacén y la combinación de las pensiones de ambas hermanas alcanzaron para comprar una casa sobrelos acantilados que sobremiraban una playa de una milla de longitud.
A los 14 años, Cox se hizo cargo de una ruta dereparto de diarios para aportar a los ingresos familiares. Habiéndose dado cuenta a una joven edadde que su ambición de vida era escribir, convenció al editor local de trabajar gratis enel East Essex Gazette durante las vacaciones escolares. El viaje en bici desde Frinton-on-Seaa las oficinas del Gazette en Clacton-on-Sea era de 11 millas entre ida y vuelta. Al poco tiempo, Cox fuecontratado por el Gazette para escribir necrológicas con un sueldo de dos libras semanales, lo cual lepermitió incorporase a la Café Society de Frinton-on-Sea, donde charlaba junto con amigos sobre lavida, poesía y mujeres.
La guerra. Antes de poder dedicarse a historias más importantes, fue reclutado porla Marina Real británica para la Guerra de Corea. Fue designado criptógrafo en el barco HMS MountBay y viajó en un barco de transporte de tropas para unirse a la fragata en Sasebo, Japón. Sufragata anti-aérea patrullaba la costa occidental de la península coreana. La fragata y sutripulación sobrevivieron un incidente de fuego amigo cuando, de forma inexplicable, un aviónestadounidense dejó caer dos bombas que no le pegaron al barco por muy poco. Tras dos años deservicio naval, durante los cuales recibió dos medallas de combate, Cox regresó a Inglaterra y retomó con pasión el oficio de su vida y se incorporóal East Anglian Daily Times como corresponsal en Ipswich. Más adelante, mientras cubría unincendio para el Hull Daily Mail, él mismo sería noticia al quedar atrapado por el fuego en el pisosuperior de una curtiembre.
La aventura sudamericana. Cox disfrutaba de su trabajo, pero quería más. No sólodeseaba escribir, sino también viajar, así que respondió a un aviso clasificado en el World PressNews que buscaba un joven periodista inglés para un puesto en un diario en Buenos Aires. Era undiario escrito en inglés en la capital argentina y ofrecía un pasaje de segunda clase y un contratopor tres años, luego de los cuales podría disfrutar de unas vacaciones de tres meses con sueldocompleto en Inglaterra.
Cox se postuló para el trabajo y quedósorprendido cuando fue contactado por el representante en Londres del diario. El editor general delBuenos Aires Herald, Basil Thompson, viajó a Hull y se reunió con Cox. Hablaron del empleo porsobre una cena en el mejor restaurante del pueblo. Cox esperó meses para recibir una notificaciónde que había sido contratado. Inglaterra era muy gris en 1959...América latina parecía mucho más promisoria,según apuntó Cox en su diario personal.
Con frecuencia, Edward John Cox le contaba a suhijo sobre sus viajes a la Argentina en la época que trabajaba de oficial de radio y los barcosanclaban en Buenos Aires. "Ese gran, maravilloso país tiene una capital tan linda", decía,agregando que algún día su familia debería emigrar a Argentina. El joven Bob Cox estaba fascinadopor la Argentina. Leyó todo lo que podía encontrar sobre el vasto y misterioso país sudamericano.La historia argentina parecía una novela: su encanto natural era irresistible. Cox recordaba haberleído una historia sobre tormentas que se desencadenaban con tanta fuerza sobre el estuario del Ríode la Plata que los pájaros caían muertos del cielo sobre las calles de Buenos Aires.
Historias de Buenos Aires. El primer europeo en declarase descubridor de laArgentina fue el conquistador español Juan Díaz de Solis, quien entró por barco al estuario en 1516y encontró un cuerpo de agua marrón a la que llamó Mar Dulce. Mientras pasaba navegando por frentea la isla Martín García, vio a nativos que hacían señas desde la costa. Le ofrecieron regalos,incluyendo oro. Solis y algunos de sus hombres se sintieron tentados en ir del barco a la isla,donde fueron emboscados, desmembrados y, quizás, incluso comidos por caníbales. El únicosobreviviente fue un ayudante de cabina, tomado prisionero por los nativos.
Alejo García, quien navegó junto con Solis, hizocircular el rumor de que la Argentina poseía grandes riquezas, incluyendo abundante plata. Dehecho, "Argentina" deriva de la palabra latina para plata, "argentum". La Argentina fue coloniaespañola hasta su independencia en 1816.
Cuando el padre de Cox visitó Buenos Aires aprincipios del siglo 20, la Argentina era una nación vibrante cuyos ciudadanos miraban a Europa ylos Estados Unidos en busca de ideas y apoyo. Su padre visitó la Argentina en un tiempo en que lasexportaciones crecían y la inversión extranjera era fuerte. Buenos Aires era una ciudad portuariallena de energía.
La fértil región pampeana estaba dividida enestancias propiedad de un manojo de familias acaudaladas. Hipólito Yrigoyen, un carismático ypopular líder del recién formado partido Radical, era el presidente cuando se derrumbó la bolsa devalores en 1929. Poco tiempo después, Yrigoyen sería derrocado por un golpe militar respaldado porla clase alta. Luego vendrían movimientos políticos fascistas y nacionalistas, los cualespermitieron al general Juan Domingo Perón llegar al poder en los 40, hasta ser derrocado él tambiénen 1955.
Perón llevaba exiliado casi cuatro años cuando Robert J. Cox aceptó el nuevo empleo enBuenos Aires. Cox fue a la casa de su madre en Frinton-on-Sea y embaló sus escasaspertenencias en un baúl de viaje. Tuvo cuidado en incluir su raqueta de tenis, un saco de vestir yuna antología de poesía inglesa que le había regalado su hermana. En poco tiempo, Cox, su hermana ysus sobrinos estaban parados en el muelle de Tilbury. Norma y sus hijos lo siguieron por lapasarela hasta la cubierta del barco y se quedaron hasta que resonó el megáfono y un tripulantegritó: "A tierra todos aquellos que se queden en tierra".
Desde la cubierta, Cox se despidió agitando lamano mientras el Highland Monarch, un barco de 14.216 toneladas, dejaba atrás el puerto, seadentraba en el río Támesis, cruzaba el Canal de la Mancha y salía al mar. Cuatro semanas después,y luego de hacer paradas en España, Portugal, las Islas Canarias, Río de Janeiro, Santos yMontevideo, llegó a Buenos Aires.
En la Argentina, Arturo Frondizi, unaprogresista con una sonrisa parecida a la de la Mona Lisa, alcanzó el poder después de que fueraderrocado Perón en 1955. Frondizi llegó a la presidencia en 1958 con el apoyo de los peronistas.Sin embargo, fuerzas militares ultra-conservadoras detuvieron a Frondizi, anularon las elecciones ycolocaron a José Guido en la presidencia. Poco tiempo después en Cuba tropas lideradas por el CheGuevara y Fidel Castro ocuparon La Habana.
Traducción: Rodrigo Orihuela







