Internacional

El liberalismo progresista versus el fascismo de mercado de José Piñera

El reciente respaldo a la dictadura de Pinochet demuestra la falta de renovación política de los sectores de la derecha en América Latina.

12-10-2026 | 22:32

Como es sabido, lamentablemente los liberales de la región han estado más con las dictaduras quecon las democracias y, en ese sentido, las recientesdeclaraciones de José “Pepe” Piñera, ex Ministro del dictador chileno AugustoPinochet, demuestran la falta de renovación política de los sectores de la derecha en AméricaLatina.

Es que así como un sector de la izquierda reivindica a la dictadura cubana, pues para elloslos supuestos logros sociales de la revolución justifican la violación de los derechos humanos;también existe en la derecha su espejo antidemocrático que aún sostiene que Pinochet lideró una“revolución liberal en lo político, económico y social”.

Y si bien la democracia representativa como forma de organización política es un triunfo delliberalismo, la prioridad que algunos le han asignado a las reformas económicas los ha llevado aque el fin justifique los medios. Por eso, muchos liberales no actuaron como tales, apoyando ocomplaciendo regímenes antidemocráticos en los cuales se violaron las libertades fundamentales ylas garantías que hacen al estado de derecho; e inclusive reincidieron años más tarde cuandobrindaron su respaldo a presidentes populistas como Carlos Menem que implementaron políticaseconómicas viciadas por hechos de corrupción y, por ende, incompatibles con la economía de mercado.Y más recientemente, justificaron incluso el golpe en Honduras, como si la respuesta liberal a laerosión del estado de derecho que venía produciendo el ex presidente Zelaya fuera,contradictoriamente, violando el estado de derecho.

Es cierto que hablar de liberalismo democrático suena redundante, pero por expresiones comolas de José Piñera a veces es necesario utilizar esos términos para oponerlo al fascismo demercado. Es que referentes como el ex funcionario de Pinochet, son los que piensan que la libertadeconómica traerá las demandas de libertades civiles y políticas a China, dejando en claro cuálesson sus prioridades y el hecho de que en cuarenta años de apertura miles de vidas se han perdidopor las tremendas violaciones a los derechos humanos que se producen bajo la dictadura fascista enel gigante asiático.

Por eso resulta más apropiado hablar de liberalismo progresista para ubicar allí a lospartidarios de las democracias de mercado comprometidas internacionalmente con los derechos humanosy así diferenciarse claramente de los fascistas de mercado y sus líricos socios libertarios.

El liberalismo progresista tiene como característica la defensa prioritaria de la democraciarepresentativa y los derechos humanos, la vigencia del estado de derecho, y la gradualidad y losconsensos en la implementación de reformas económicas que favorezcan al desarrollo. Y a diferenciade la vieja y costosa relación del liberalismo con los sectores autoritarios de la derecha, laexpresión liberal progresista se ubica en el centro político y está más identificada con losmodernos socialdemócratas.

En la práctica, pueden definirse a varios líderes latinoamericanos como liberal progresistas,fundamentalmente a Ricardo Lagos, ex presidente de Chile, Fernando H. Cardoso, ex presidente delBrasil, y Oscar Arias, ex presidente de Costa Rica. Y a la luz de sus políticas y discursos,podrían sumarse a este espacio Alan García, presidente del Perú, y José Mujica, presidente delUruguay.

(*) Presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

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