La frescura de la Primavera Arabe comenzó esta semana a dar paso a un clima más espeso y sofocante.
Dos días después del asesinato del embajador estadounidense en Libia, el mundo islámico fue escenario ayer de otro día de furia y protestas detonadas por una película que se burla del profeta Mahoma.
Egipto, Yemen, Túnez, El Líbano, Sudán, Libia y otros países vivieron un auténtico "viernes de ira", como aquellos que concentraron la atención mundial en 2011. En esta segunda oleada, el repudio popular se funda en motivos religiosos, y su blanco es Occidente.







