El comité Nobel noruego, enfrentado a un número récord de 205 candidaturas al premio de la Paz ysin claro favorito, necesitó este año más horas de reuniones de lo habitual para designar allaureado, cuyo nombre será anunciado oficialmente el viernes.
El comité, que esperó hasta el último momento, hizo su elección en una última reunióncelebrada el lunes. "Hemos llegado a una decisión" declaró a la AFP el secretario del comité, GeirLundestad. "Hemos tenido más reuniones que de costumbre pues esta vez había un gran número decandidatos, porque dos de nuestros miembros son nuevos y porque tratamos de utilizar el tiempo quetenemos para hacer la mejor elección", explicó.
La ausencia de un gran favorito complica seriamente los pronósticos, difíciles de anticiparya en tiempo ordinario debido al secreto que rodea la identidad de los candidatos. Sólo se conocenlas candidaturas que los patrocinadores -ministros, parlamentarios, anteriores laureados, algunosprofesores universitarios y el propio comité Nobel- decidieron lanzar públicamente.
En la fecha límite del 1 de febrero, habían sido presentados los nombres de los presidentes estadounidense Barack Obama yfrancés Nicolas Sarkozy, pero ésto no los convirtió en favoritos.
"El comité Nobel está sometido a cierta presión para que vuelva a una concepción más clásicade la paz", explicó el director del Instituto noruego de Asuntos Internacionales (NUPI), JanEgeland, ex coordinador de recursos de urgencia de la ONU.
Con el correr del tiempo, los ámbitos del Nobel de la Paz se han ampliado considerablementepara incluir la defensa del medio ambiente, los esfuerzos contra el cambio climático y la luchacontra la pobreza.
"De este modo, esta vez el comité Nobel debería interesarse en el conflicto más mortíferodesde la Segunda Guerra Mundial, en República Democrática del Congo", agregó Egeland, que propusoal médico Denis Mukwege, fundador del hospital de Panzi que atiende a mujeres víctimasde violencia sexual.
Los esfuerzos de destrucción de las armas con munición de fragmentación, que provocanestragos entre las poblaciones civiles, también podrían merecer un Nobel. La Coalición contra lasArmas con munición de fragmentación (MC) y la ONG Handicap International han jugado un papel activoen lograr un tratado que prohiba estas submuniciones, adoptado por centenar de países, salvo losprincipales productores como Estados Unidos, Rusia y China.
Para Kristian Berg Harpviken, director del Instituto de Investigación para la Paz en Oslo(PRIO), es "muy probable" que el premio Nobel de la Paz vaya "a una persona u organizacióncomprometida en la resolución de conflictos que están empantanados".
Su preferencia va a la senadora colombiana Piedad Córdoba, que actúa para poner fin a la guerra civil en su país, alpríncipe Ghazi Bin Muhammad Bin Talal de Jordania, apóstol del diálogo entre religiones, y a lamujer médico Sima Simar, abogada de los Derechos Humanos en Afganistán.
"Desde hace tiempo esperamos que el premio sea atribuido a un defensor ruso de los derechoshumanos", estimó por su parte Bjoern Engesland, presidente en Noruega del comité Helsinki para losderechos humanos.
El disidente chino Hu Jia, el primer ministro zimbabuense Morgan Tsvangirai, el bonzodisidente vietnamita Chich Quang Do, la abogada chechena Yussupova y la ex rehén franco-colombianaIngrid Betancourt figuran entre los nombres que circulan.
El año pasado, el premio -una medalla de oro, un diploma y un cheque por casi un millón deeuros- fue atribuido al ex presidente y mediador finlandés Martti Ahtisaari.
Fuente: AFP








