Internacional•moscu exhibio su musculo militar

Rusia desafió a Kiev en el Día de la Victoria sobre los nazis

El presidente Putin encabezó desfiles de las FF.AA. en la Plaza Roja y en Crimea, donde reivindicó su anexión. Los mensajes para Occidente.

Rusia desafió a Kiev en el Día de la Victoria sobre los nazis
10-05-2014 | 06:39

Con una poderosa demostración de fuerza, el presidente ruso Vladimir Putin encabezó ayer los multitudinarios desfiles militares por el Día de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú y en la base naval de Sebastopol, en Crimea. En su primera visita a la península anexada por Moscú hace dos meses, el jefe de Estado envió señales a Kiev, Occidente e incluso a los prorrusos de Donetsk y Lugansk, que votarán referendos de secesión este domingo, a pesar de su pedido por suspenderlos.

El ex jefe de la KGB proclamó el regreso de Crimea a Rusia como un acto de “justicia histórica”, en una abierta reivindicación al nuevo estatus jurídico de ese territorio. Por su parte, la Casa Blanca consideró ayer que su visita “exacerba las tensiones”. Washington también descartó que Barack Obama participe de una cumbre con Putin el mes próximo, cuando ambos visiten Francia para celebrar los 70 años del Día D.

En los actos, Rusia conmemoró la rendición incondicional de la Alemania nazi, que puso fin a la Segunda Guerra Mundial en el continente europeo. Antes de volar hacia Crimea, el líder presidió un desfile en la Plaza Roja, en el que participaron 11 mil uniformados y 151 unidades militares, desde vehículos blindados y automóviles de la Infantería de Marina hasta 69 aviones que surcaron el cielo de Moscú. El festejo por la victoria sobre los nazis hizo que los ojos del mundo se posaran sobre Rusia, que está en tensión con Kiev por el control de Ucrania.

En la base naval de Sebastopol, decenas de miles de crimeos contemplaron la extravagante llegada del mandatario ruso. A bordo de un bote, Putin navegó frente a una hilera de naves rusas de la Flota del Mar Negro. En su discurso, el jefe de Estado felicitó a los presentes por su “regreso a la patria”, que constituyó un homenaje a la “justicia histórica y a la memoria de los antepasados”. En un concierto por la tarde , Putin pidió a la comunidad internacional “respeto” para el “derecho de autodeterminación” de los rusos. La península fue entregada por Nikita Kruschev a Ucrania en 1954 durante la Guerra Fría. La anexión no fue reconocida por Kiev ni por las potencias occidentales.

La respuesta de Occidente no tardó en llegar. “Consideramos la anexión rusa de Crimea ilegal, ilegítima y no la reconocemos. Seguimos considerando a Crimea territorio ucraniano y por lo que sé las autoridades ucranianas no invitaron a Putin a Crimea, de modo que su visita es inapropiada”, disparó ayer el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

La audaz exhibición de poder militar de Putin recordó ayer los años de la Guerra Fría, que motivaron una prolongada carrera armamentística entre Washington y Moscú. “Putin no sólo busca reexaminar los resultados del fin de la Guerra Fría; también quiere la última palabra en el establecimiento del nuevo orden mundial. En pocas palabras, el Kremlin ofrece una nueva disyuntiva: a cambio de beneficios económicos para Occidente, Rusia quiere el consentimiento para aplicar su interpretación de las reglas del juego”, escribió en The Washington Post Lilia Shevtsova, investigadora del Carnegie Moscow Center y autora del libro La Rusia de Putin.

Ucrania se debate en su crisis más grave desde que recuperó la independencia en 1991, con la secesión de Crimea y combates en el este del país con separatistas rusófilos. La presencia de Putin en los dos actos militares reabrió y acentuó las heridas del gobierno interino de Kiev, al que el mandatario jamás mencionó en sus discursos. El desfile militar que ayer encabezó fue una nueva jugada del ex KGB, con la que buscó exaltar el nacionalismo de sus compatriotas y marcarle la cancha a Occidente en el tablero geopolítico.

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