La muerte de Eluana, la mujer que llevaba en coma vegetativo desde 1992, conmovió a Italia, unpaís que sufre una fractura política y social que se manifestó con virulencia en el debate sobre laeutanasia y el derecho a morir dignamente. "Eluana no murió de muerte natural, fue asesinada", clamó el jefe de gobiernoSilvio Berlusconi, quien intentó a través de una ley urgente bloquear la sentencia del TribunalSupremo que autorizó en diciembre pasado interrumpir la alimentación artificial a Eluana.
Eluana Englaro, de 38 años, falleció el lunes en la noche en una clínica de Udine, alnordeste de Italia, cuatro días después de que se le retirara la alimentación artificial por ordende la máxima autoridad judicial italiana.
Los resultados de la autopsia, programada a partir de este martes, deberán aclarar la muertede la mujer, ocurrida antes de lo estimado por sus propios médicos, quienes creen que se dio"probablemente" por una insuficiencia renal que provocó a su vez una insuficiencia respiratoria yun paro cardíaco.
Pese a las acusaciones de Berlusconi y de numerosos miembros de su gobierno, la fiscalía dela región no ha encontrado indicios para abrir una investigación por "crimen", informaron fuentesjudiciales. El Colegio de Médicos de la región convocó en cambio a los médicos que asistieron aEluana, entre ellos al anestesista Amato de Monte, para esclarecer el caso, que generó también unadisputa médica y científica sobre el ensañamiento terapéutico y los límites de la medicina moderna.
Los adversarios de la eutanasia les acusan de haber acelerado la muerte de la mujer paraevitar que el parlamento italiano adoptara una ley urgente que les obligaría a conectar de nuevo laalimentación artificial, retirada el viernes por disposición judicial. El padre de Eluana, quienbatalló más de diez años para lograr que la "desconectaran", visitó este martes la morgue a la quefue trasladado el cuerpo de su hija, de quien nunca dejó que se divulgaran fotos o imágenes quemostraran su agonía.
Según una periodista de la televisión pública que cubrió el caso desde el inicio y que lavisitó recientemente, Eluana era "irreconocible", pesaba unos 40 kilogramos, no podía mover losbrazos y las piernas y tenía llagas a pesar de que la cambiaban de posición cada dos horas.
La muerte de Eluana desactivó el duro enfrentamiento entre la familia y Berlusconi y ofreceuna oportunidad a la clase política para que reflexione sobre los proyectos de ley existentes yjamás puestos en marcha. "Un momento de dolor y confusión nacional como el de hoy puede ser laoportunidad para una reflexión común", declaró el presidente de la República, Giorgio Napolitano,cuyos poderes fueron cuestionados por el Gobierno en el caso Eluana, generando un conflictoinstitucional sin precedentes.
La Iglesia italiana, que apoyó la ofensiva del gobierno conservador y acusó a la familia y alas instituciones de cometer un "homicidio", también llama ahora a reflexionar. "Después de semanasde angustia llegó la hora de hacer una reflexión que una creyentes y no creyentes", sostiene eldiario oficial de la Santa Sede, L'Osservatore Romano. "Que Dios 'perdone' a los responsables de lamuerte de Eluana", declaró el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, "ministro de Salud" de laSanta Sede.
La mayoría de las fuerzas políticas acordaron debatir en las próximas dos semanas una ley quereglamente el final de un enfermo que no puede manifestar su voluntad. Eluana será incinerada trasuna ceremonia íntima cuya fecha no fue divulgada, informó la familia.
FUENTE AFP






