El gobierno inició el último tercio del año agudizando aun más sus enfrentamientos con distintossectores y llevando a la economía a una situación de stress que pudo haberse fácilmente evitado.Esa tozudez en la confrontación permanente agregó no sólo mayor incertidumbre en el ambienteeconómico sino que revivió viejos fantasmas de un pasado no muy lejano.
Lejos de crear un clima propicio para generar mayor cantidad de inversiones y negocios,aprovechando nuevamente el viento de cola externo, la administración Kirchner arremete con elterror draconiano y la amenaza permanente para afianzar su poder.
El tiempo en el poder trae desgaste y los errores continuos restan credibilidad en lapoblación, cansada de las disputas constantes.
La Casa Rosada hizo de la confrontación su estigma y una usina generadora de conflictos. Esoprovocó un efecto derrame que la CGT y un Moyano descontrolado y envalentonado toman como banderapara construir su propio poder. Los conflictos con Techint, con Clarín y con todo el abanicoempresario muestran una escalada peligrosa, en tanto que el proyecto de participar en las gananciasde las empresas, espanta aún más las posibles inversiones. El modelo "K" construido sobre la basede cimientos endebles muestra serio riesgo de derrumbe. Un gasto público sin precedentes -en susmáximos históricos-, y una emisión monetaria espuria, están llevando a la Argentina a una era deinflación insostenible que amenaza con hacer implosión.
La tasa de inflación se estacionó entre el 25 y el 30 por ciento anual un nivel que no puedecontinuar sin hacer ajustes en las variables económicas. De no ser por el congelamiento tarifario,la inflación sería aun mayor ya que en el caso de los bienes algunos productos alcanzaron losniveles de los precios de la Convertibilidad.
El estudio Bein sostuvo en un reciente trabajo que "mientras los precios de los bienes endólares ya se ubican 3% por encima de los bienes en EE.UU. en relación a los niveles vigentes afines de la Convertibilidad, los precios de los servicios no regulados se ubican 34% por debajomientras que los servicios regulados lo hacen 75% por debajo. En el corto plazo, y mientras sesostengan las políticas de tipo de cambio semi-fijo y las tarifas cuasi-congeladas, el mayor riesgode aceleración está dado por el componente de servicios no regulados del índice que se mueve a lapar de los salarios".
De allí que las paritarias terminan convirtiéndose en un disparador inflacionario. En estecontexto, prosigue el informe, "el aumento en los límites del Programa Monetario no tiene per seuna incidencia directa sobre la tasa de inflación de corto plazo, pero como política de medianoplazo resulta inconsistente y peligroso que la demanda de dinero dependa de que las expectativas dedevaluación se mantengan acotadas y por debajo de las tasas de interés, en un contexto deachicamiento del colchón cambiario vía inflación".
Sin embargo, el aumento de la emisión monetaria dispuesto por el Banco Central es en sí mismouna usina de inflación porque no sólo produce un incremento en la cantidad de dinero sino queproduce un aumento de la velocidad y la aceleración del dinero circulante que terminará impactandoen el mediano plazo sobre el tipo de cambio.
Para el estudio de Agustín Monteverde y asociados, "el BCRA ya no solo emite para comprardivisas, sino también para financiar al Tesoro y dar redescuentos a los bancos. Desde el mismomomento en que se terminó dando vía libre al Ejecutivo para apropiarse de las reservasinternacionales, correspondía modificar el programa monetario. El pago de vencimientos conacreedores privados en moneda extranjera tiene efecto monetario respecto a las previsiones delprograma original. Sin embargo, las previsiones originales del programa monetario asumían que paraesos pagos el Tesoro entregaría al BCRA los pesos equivalentes para la compra de las divisas, loque significaba una contracción monetaria. Como el programa computaba una contracción quefinalmente no ocurrió, el pago con reservas significa una expansión respecto a lo previsto".
La presidenta del BCRA, Mercedes Marco del Pont, en su reciente audiencia en el Senado justificólos cambios introducidos al programa monetario argumentando que "de no haberse ampliado el limitede emisión, la consecuencia hubiera sido un enfriamiento de la economía". Cuando el BCRA emitemoneda por encima de lo demandado para incentivar el consumo, la velocidad de circulación deldinero aumenta y suben los precios. "El aumento de los depósitos a plazo fijo en relación al PBI,no indica necesariamente monetización ni un aumento en el nivel de confianza, sino que se debe a laexistencia de una tasa de interés negativa respecto de la inflación pero con rendimiento positivoen dólares.
El gobierno también ayudó ya que los plazos fijos en pesos del sector publico crecieron 8,3 %mensual, impulsados por el cambio desde cuentas corrientes debido a la necesidad de la autoridadmonetaria de disminuir la expansión del M2. La política de un dólar quieto como único anclajecontra una inflación en ascenso asegura buenos rendimientos en dólares de los activos financieroslocales. Esto es precisamente lo que ahora ocurre; asistimos a una revaluacion en términos realesde la moneda local -atraso cambiario-, que deriva en un crecimiento de los depósitos en pesos enbusca de retornos extraordinarios en dólares", sostiene Monteverde.
De esta manera, el gobierno, a la par que genera inflación también va configurando un senderopara la bicicleta financiera.
El promedio semanal de la tasa BADLAR pagada por los bancos privados en agosto fue superioral 10,5 % anual. Esto significa que respecto de la inflación real se encuentra a unos 15 puntosabajo. Pero con el dólar anclado, representa una ganancia cuatro veces más que lo que rinde unplazo fijo en los Estados Unidos. Pero ¿quién paga la cuenta final? Veamos. A medida que el BCRAexpande la cantidad de dinero y mantiene el dólar quieto con más emisión de pesos, por otra víadebe absorber esos pesos mediante la emisión de LEBAC, NOBAC y pases con un costo cercano al 14 %anual. Esos pesos son colocados por las entidades financieras con el dinero de los depósitos de losahorristas. Estos títulos y pases son pasivos en el balance del BCRA y equivalen a casi un terciode las reservas del organismo, los activos del balance.
Si el gobierno continúa echando mano a las reservas y a las utilidades contables -norealizadas-, del BCRA, el patrimonio de la entidad terminará siendo negativo y el organismo nopodrá devolver a los bancos el dinero de las LEBAC, NOBAC y pases, y los bancos no podrán devolvera los ahorristas sus depósitos.
Pero este escenario no podría ocurrir en tiempos electorales y todo el mundo va a cobrar. ¿Cómo?En pesos, pero más devaluados -la magnitud de la devaluación imagínela usted-, o con un bono, acobrar a largo plazo -como el plan BONEX o el BODEN del corralón-. Por ahora, se puede andar enbicicleta. La senda la construye Kirchner con la inflación.
(*) Agencia DYN




