•DIARIO PERFIL

La crisis, esa aplanadora global

El economista habla de cómo el contexto mundial tiene un rol más determinante que el doméstico para el análisis del corto plazo.

22-08-2026 | 14:32

Frente a un proceso de final incierto como el que Argentina tiene por delante, hubieraresultado natural que el gobierno (éste o cualquier otro) intentara desplazar la atención desde lodoméstico hacia afuera. Esta vez no hace falta. El mundo tiene hoy un rol mucho más determinante que nunca antes. Es infinitamentemás importante, para el análisis del corto plazo y de lo que está por venir, lo que pasa en elmundo que lo que pasa localmente.
Claro está, no somos sólo analistas o empresarios o individuos que tomamos decisionesabsolutamente despojados de nuestro rol de ciudadanos. Pero es buen consejo en estos díasconcentrarse más en lo que sucede con la dinámica de la crisis global que con la dinámica políticainterna.
El mundo se comporta como una aplanadora de las particularidades domésticas. Todos los países,independientemente de si están bien o mal administrados o de su situación política, sufren las consecuencias del shock global. Para no apartarnos demasiado de las características propias de laArgentina, basta con mirar lo que sucede en la región.
Según las últimas proyecciones del FMI, la reversión del crecimiento para el promedio de laregión sería de unos 5,5 puntos porcentuales y, si bien del gráfico adjunto se desprende que lospaíses con situaciones políticas y de calidad de sus políticas más pobres son los que más se venafectados (Ecuador, Venezuela y Argentina), la diferencia entre estos y otros con menorincertidumbre y mejor administrados (Brasil, Perú, por ejemplo) luce por cierto pocorelevante.
No estamos diciendo que las cuestiones domésticas no importan en lo absoluto. Lo que sucede esque la magnitud del shock internacional es tan grande que la influencia de las cuestiones locales en el cortoplazo pasa a un segundo plano. La dinámica político-electoral y las políticas públicaspoco han podido hacer y poco podrán hacer en el corto plazo para compensar o revertir el impactodoméstico de lo que sucede en el mundo.
Pero, las cuestiones domésticas ganan en importancia a medida que ampliamos el horizonte deanálisis. No sólo porque mayores dudas sobre la gobernabilidad podrían empeorar ladinámica económica, sino porque la estabilidad institucional y la calidad de las políticaseconómicas pueden resultar condicionantes una vez que se despeje el horizonte global y el mundoretome su sendero de crecimiento (algo que no luce probable antes de bien entrado el año2010).
Para entender mejor este punto para Argentina, podríamos preguntarnos qué panorama ofrecerá elpaís para ese entonces. Más allá de la falta de certezas, podemos decir sin demasiado temor aequivocarnos que será un panorama muy distinto del que ofreció cuando el viento de cola externo comenzó asoplar con fuerza a partir de 2003. En efecto, al inicio de la expansión global, laArgentina había despejado las dudas sobre la gobernabilidad de la mano de los gobiernos de Duhaldeprimero y de Néstor Kirchner después.
Se podía dudar de las virtudes de estos gobiernos, pero lo que no estaba en tela de juicio erasu capacidad de administrar la salida de la crisis gobernando el país en un relativo entorno de pazsocial. Al mismo tiempo, la Argentina posconvertibilidad y poscanje de deuda ofrecía al mundoestabilidad dentro de un marco de relativa flexibilidad cambiaria y solvencia fiscal impensandoapenas unos años antes.
Estas condiciones políticas y económicas resultaron favorables para que el paísse subiera rápidamente al tren del crecimiento global, a tal punto que se llegó pensar que el default económico e institucional de 2001/2002 no había tenido prácticamente costos entérminos de las posibilidades de crecer a futuro.
El panorama que se tiene por delante luce muy distinto. Estamos frente al proceso electoral más incierto de la historia argentina.Hablamos de proceso electoral porque la incertidumbre domina lo que puede suceder de aquí a laselecciones, lo que puede suceder con el resultado de las elecciones y lo que puede suceder despuésde las elecciones. Tan incierto, que varios analistas políticos plantean hipótesis de trabajo que van desde la no realización de las elecciones en junio’09 (el Gobierno, frente a un escenario de derrota, favorecería la declaración deinconstitucionalidad del adelantamiento electoral) hasta la realización de elecciones presidenciales anticipadas (un resultadoelectoral en los comicios de medio término que deje muy debilitado al Gobierno podría precipitar larenuncia de la Presidenta y su vice).
Al mismo tiempo, en 2009 se pondrán en juego tanto la estabilidad cambiaria y monetaria como el superávitfiscal. De hecho, la estabilidad nominal ya ha sido puesta en juego durante estos últimosaños de altísima inflación; una inflación que, por cierto,
continúa siendo relativamente elevada a pesar de la recesión. Por su parte, el resultadofiscal caería alrededor de 1,5 punto del PBI durante este año. No parece ser un “paquetefiscal” demasiado grande en un año en el que el paquete fiscal promedio del mundo es de unos3 puntos del PBI, o cuando Estados Unidos y una gran cantidad de países de Europa han armado yapaquetes fiscales del orden de los 7 puntos del PBI. Pero la magnitud del “paquetefiscal” argentino refleja una cuestión trascendente: el paquete no es más importante porquesencillamente no se lo podría financiar.
Más aún, todavía no está claro que el paquete de 1,5 del PBI pueda financiarse. Los márgenesfiscales ya resultan extremadamente reducidos y el Tesoro deberá realizar varios canjes y recurriral financiamiento del Banco Central y del Banco Nación para poder honrar sus obligaciones.
En definitiva, la recesión global domina la dinámica económica de corto plazo. Pero, la recuperación económica mundial es una condición necesaria pero no suficiente para queArgentina pueda revertir la fase recesiva actual. La inestabilidad político-institucionaly las dudas sobre la gobernabilidad, de un lado, y el deterioro de sus fundamentos macroeconómicos,del otro, serán una carga difícil de remontar cuando el mundo vuelva a despegar.
* Economista

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