•Panorama agropecuario - opinin

Un freno deliberado

¿El objetivo del Gobierno apunta a destruir el aparato productivo más eficiente del país?. Si no fuese así, valdría preguntarse porqué siguen gestándose intrincados sistemas que son casi un facsímil de una máquina de impedir.

22-08-2026 | 16:50

La costumbre argentina de adelantarse a los hechos para hacer proyecciones desde ese lugar, enlos últimos cuatro años cruzó la línea de la metáfora campestre de 'contar los terneros antes de laparición' y empezar a juntar leña para el asado: se extendió a una audaz estimación productivaagrícola y al ensanchamiento recaudatorio, incluyendo el destino que se daría a los fondosrecaudados, en aras, siempre, claro está, de una justa y equitativa distribución de la riqueza.

De pronto, el reloj del sector más dinámico de la economía nacional (siempre que se lo dejeactuar) se detuvo en un paraje casi olvidado llamado realidad, y mostró la crudeza de números queparecieron incomprensibles para quienes no conocen los vaivenes, volatilidad y riesgos del negocioagropecuario en su conjunto.

Como en una pesadilla, las imágenes mostraron rodeos enflaquecidos y diezmados, pasturasborradas de un plumazo y cosechas magras que zamarrearon y mal las aspiraciones de más de uno,aunque los referentes de la producción se hubieran encargado durante años de alertar sobre eldevenir de los acontecimientos si se profundizaba el mal trato, con epicentro en la desarticulaciónde los sistemas comerciales.

Hoy, el escenario exhibe un retroceso productivo que no es casual. Cayeron las reservasganaderas en todas las especies, incluyendo los maltratados porcinos; el tambo atraviesa la peorcrisis de la historia y la agricultura cerró el grifo de los rindes para ubicarlos en nivelesinimaginables.

Es curioso que además de negar esa realidad, desde el más alto poder político no se admita queeste triste espectáculo que hoy muestra el país, que fuera 'granero del mundo', tuvo su ámbito deensayo general para la puesta escénica decisiva en los burocráticos organismos creados al sólo yaparente efecto de destruir, obstaculizando cualquier intento de alinearse con los grandesproductores y exportadores del mundo.

Así, y casi 120 años después que Argentina conociera el rigor del desprecio internacional por noabastecer de los cereales que la pampa húmeda supo dejar como trillas, la campaña triguera que seestá sembrando dificultosamente tampoco dejará saldo para vender al mundo, ni siquiera a losimportadores históricos del grano argentino.

Por entonces, y entre las presidencias de Miguel Juárez Celman y Carlos Pellegrini, hacerinteligencia y logística productiva era casi una quimera. Se sembraba lo que se podía, cualquiercultivo se desarrollaba y la ganadería era entre pampa y montaraz. La cuenta final, empero,cerraba. Hoy, cuando la genética y la tecnología de última generación aportan cuanto se necesitapara optimizar rindes en todo lo que se produce, resulta inexplicable, o cuanto menosincomprensible, que se haya llegado a este extremo de agresión a quienes más y en menor tiempopueden multiplicar divisas para el país.

¿El objetivo apunta a destruir el aparato productivo más eficiente del país?. Si no fuese así,valdría preguntarse porqué siguen gestándose, desde el Gobierno, intrincados sistemas que son casiun facsímil de una máquina de impedir.

Las imágenes que proyectan y han vendido mostrando las medidas para el agro pergeñadas por lasgestiones 'K' se parecen bastante a las que hubiese dejado un tifón sobre una playa mansa ytranquila, o como dicen las abuelas: como el paseo de un elefante por un bazar donde se exhibíanpiezas de cristal, frágiles en apariencia pero creadas con la solidez que se requiere para hacer unculto en el arte de perdurar.

...Y de multiplicarse. Como hubiera sucedido con las producciones agropecuarias del país de nohaber mediado tanto desconocimiento (¿o rencor?) entre los artífices de las divisas y losbeneficiarios finales de ese logro: las arcas del Estado. De no haber sido ese el eje operativo,resulta inexplicable que se hayan aplicado castigos -que se profundizan aceleradamente-, comoretenciones, alta carga impositiva y fuerte intervención en el comercio sectorial. Desde hacecuatro años y sin parar. Vale la pena recordarlo.

(*) Agencia DYN

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