Camina firme, balanceando su cuerpo hacia un lado y el otro, y cada uno de los seguros pasos queda, sobre unos tacos de más de 15 centímetros, parecen elevarla a un plano inalcanzable. Susmarcadas curvas, su rostro anguloso y su cabello corto, la convirtieron en una marca registrada. Sufigura no resulta inadvertida. Y su sonrisa amplia y su espontánea carcajada, se convirtieron en suindiscutido sello de presentación. Daniela Cardone (42) está en Mar del Plata cumpliendo con sufunción en la revista “Fantástica”, en el teatro Atlas. Plumas, diminutos bikiniscubiertos de brillante pedrería y mucha purpurina. Sin embargo su vida cotidiana dista bastante dela de una vedette.
“Yo fui, soy y seré una modelo. Me encantan las plumas, bajar la escalera y lucir todoslos brillos pero como una modelo. No me considero una vedette y nunca lo hice. La vedette es mássensual. Es una mujer que, vestida o desnuda, es todo sensualidad. Cuando los diseñadores mebajaron de la pasarela, yo me puse las plumas y me subía al escenario”, asegura con todala seducción que transmite cada uno de sus movimientos.
Perseverante, luchadora y fuerte, le gusta moverse por terrenos diferentes a los de sus colegas.Por eso recorre la zona del puerto menos conocida y mira los grandes barcos que regresan luego deuna ardua jornada en alta mar. Como una íntima reflexión, cuenta que su vida cambió luego delfallecimiento de su madre, fecha que coincidió con la muerte de Michael Jackson, y que la encontróen Los Angeles.
Lea la nota completa en la edición impresa de la Revista Caras.




