Buenas noches, América”, gritó Marcelo Tinelli, muecas mediante, exactamente a las 22.45, cuando el grandespliegue escénico de más de 350 personas en el estudio -con baile y figuras de la farándulaincluidas- dejó paso a los clásicos papelitos. Atrás, a pleno, el equipo de“humoristas”, esos que acompañaron al conductor durante muchos años pero desaparecieronluego del fracaso del Mundial Alemania 2006 para dar lugar al rendidor -y más económico- Bailandopor un sueño.
Mucho despliegue, mucha producción, “mucho presupuesto para un año de crisis”, le reclamó Adrián Suar,palabras más palabras menos, al conductor que promete convertirse en el comodín de Canal 13 paraarremeter contra Telefe, a juzgar por el pico de 46 puntos de rating que logró anoche.
Tinelli no es el mismo que hace veinte años, aunque haya intentado recalcar, constantemente, que“nada ha cambiado”. Sabe que tiene poder, que lo que dice pesa, que suscaracterizaciones políticas pueden generar opinión -y en masa-, y que están cargadas desubjetividad.
“Todo lo que hagamos este año va a ser sin intencionalidad”, destacósin embargo apenas comenzó el programa en referencia a la sección Gran Cuñado. Vuelven a la memoria el ridículo episodio que protagonizó Fernando dela Rúa el mismo año de su caída o la estrecha relación que el “cabezón” supo cosecharcon Néstor Kirchner y Mauricio Macri.
Segmentos como el de los "Taxi Boys" o "Los tangueros" mostraron la vuelta del humor actual ychabacano, con referencias pasajeras a la efedrina, el dólar, el campo, la inseguridad y elIndec. Guillermo Francella jugó a hacer del típico chanta mujeriego y ochentoso en unsketch un tanto aburrido pero eficaz en donde Marcelo habló un poco de su separación, otro poco de San Lorenzo y hasta de sus tatuajes. DesdeEspaña, Korol cubrió el partido del Real Madrid contra el Barcelona y trajo de premio el saludo de Lionel Messi.
El invitado más esperado llegó minutos antes de las 12, de la mano Antonio Gasalla. Una maquilladora, preocupada por la imagen de la estrella en laspantallas de alta definición, entró atolondrada a retocar a Tinelli. “¿Te separaste al final, no? Andas viviendo de departamento en departamento,con el bolsito con el calzoncillo”. “Estamos cuidando a los chicos”, fue todo lo que dijo Tinelli, ademásde reír. Los espectadores que esperaban ese momento para escuchar los detalles de la separación delaño se quedaron con las ganas.
Si hay algo que Tinelli no escatimó fue presupuesto. El decorado, la puesta en escena y lacalidad de las grabaciones -desde la parodia de Lost hasta el enviado a España- estuvieron a la altura de la circunstancia. Deportistas dela talla de Lionel Messi, Martín Demichelis y Gonzalo Higuaín dejaron sus felicitaciones.
Las figuras de la farándula tampoco estuvieron ausentes, y se mostraron Evangelina Anderson,Rocío Guirao Díaz y Valeria Archimó, cada una en una sección diferente. Sin embargo, lo másdestacado llegó al final. Con el imitador de Fito Paez, cantaron "Y dale alegría a mi corazón",Raul Lavié, Patricia Sosa, Sergio Denis, La Mona Jiménez, Adrián Otero, Valeria Lynch, Los Nocherosy El Chaqueño Palavecino. ¿La reflexión? Una pena que todas esas figuras no tengan, como la músicanacional, más lugar en la TV.




