Él es el productor del programa de la diva desde hace casi 20 años, aunque piensa totalmentedistinto en temas sensibles. Ella pensó en convocar, junto a otros famosos, a una marcha contra lainseguridad y él publicó una carta de lectores en la que culpa a los popes de la televisión por ladegradación cultural de los jóvenes que hoy delinquen. Ella lo acusa de "oficialista" y éladmite que a veces tiene que cambiar de canal porque no le gusta lo que se habla en los almuerzosde ella. Él es Carlos Rottemberg y ella, Mirtha Legrand. Dos personas que –dicen– sequieren como hijo y madre, pero que discrepan en público sin pudor. Dos enemigos íntimos.
El nuevo episodio de esta extraña relación se dio el jueves 19 de noviembre, cuando Rottembergpublicó una carta de lectores en el diario La Nación para responder a los famosos –entre otros, Mirtha– que en los díasprevios habían difundido encendidos discursos contra la inseguridad. Allí sostenía que latelevisión, con sus contenidos, también tiene alguna responsabilidad en la ola de delitos, por nohaber ofrecido cultura a los jóvenes que comenten ilícitos. La carta parecía tener como una de susdestinatarias a la propia Mirtha, aunque no la nombraba.
Noticias: ¿Se enojó Mirtha con la carta de lectores?
Rottemberg: Yo le mandé la carta para que la viera dos días antes y le pareció bien.
Noticias: Pero después de publicada ella misma dijo que estaba ofendida...
Rottemberg: Me hago responsable de mis dichos. El martes anterior al jueves que saliópublicada, "Chiquita" leyó la carta. No la escribí para ella, si hubiese sido así se la escribíadirectamente. Fue algo espontáneo que se me ocurrió y que no iba dirigido a una persona enparticular. De hecho, me incluí yo mismo como autocrítica. Creo que lo de Mirtha tiene más que vercon una sensación que tuvo, que es válida. Después de eso fuimos a cenar y se habló del tema, peroel cariño y el respeto están por encima de estas cosas. Ya había escrito una carta similar hace 11años, que salió en Clarín y La Nación, cuando los famosos se quejaban de que los asaltaban en los restaurantes y pedíanmano dura.
La nota completa, en la última edición de la Revista Noticias .




