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Gelblung vs. Peña: mañanas de radio con polémica

Son de diferentes generaciones pero se asemejan en su estilo, y con sus fuertes personalidades hablan de todo sin limitaciones.

21-08-2026 | 22:35

Samuel “Chiche” Gelblung (64) y Fernando Peña (46) son dos conductores quedespiertan amores y odios entre sus oyentes. Gelblung decidió, tras nueve años de liderazgo deaudiencia, abandonar la tarde de Radio 10 para tomar el hierro caliente de la alicaída segundamañana (8.30 a 13) de Radio Mitre, con Hola Chiche. En cambio, Peña disfruta de su octava temporadade El parquímetro de lunes a viernes de 7 a 10 por FM La Metro (95.1).

La buena relación entre ambos surge mucho tiempo antes de que Peña sea una persona de losmedios. Gelblung era muy amigo de su padre, el comentarista deportivo Pepe Peña, de quien dice:“Teníamos muchas cosas en común y competíamos a ver quién tenía mejor ropa. Cada vez que nosveíamos mostrábamos las etiquetas de Armani o Hugo Boss”. “Y yo tengo cosas muyparecidas a mi viejo, aunque mucha gente me desprecie diciendo que no soy nada que ver a él por lascosas que digo. El tema es que era otra la época en que laburaba y ahora hay otraslibertades”, explica Peña. Sobre si son amigos, Peña despeja todo tipo de dudas: “Sí,pero no nos frecuentamos. Yo pondría los huevos por Chiche”.

—Tienen fama de ser muy estrictos para trabajar. ¿Es así?

PEÑA: ¿Jodidos?. Sí. Me jode la pelotudez. Cuando por ejemplo les pido a mis productores quecompren caramelos para sortear y al día siguiente me dicen que no hay. Si no conseguís, llamame,porque no soporto al productor que viene y te dice “no había caramelosmasticables”.

GELBLUNG: Creo que somos exigentes. Es una batalla permanente en la comunicación gráfica, radialy televisiva contra el boludo en general. La peor enfermedad es el boludismo, y pasa en todo elmundo. Entonces no tenés más remedio que enojarte y calentarte. Tampoco es definitivo y tirás todoslos días un tipo por la ventana. Tratás de hacer y que cada uno vaya entendiendo que cuando pidoalgo blanco, tiene que ser blanco aunque sea para el error.

—¿Podrían hacer un programa juntos?

P: Claro. Las veces que he ido invitado a los programas de Chiche siento que estoy conduciendocon él. Nos potenciamos. Tenemos aspectos parecidos, como cuando él se pone en contra de alguien yparece un misógino hijo de p… pero a la larga te das cuenta de que es todo lo contrario. Vosme escuchás a mí hablar de los putos y es más o menos parecido. Los dos somos unos mártires.

—¿Qué defectos le ven al otro?

P: ¿Uno? (risas). Chiche es un defecto entero, me parece que eso es divertido ya que seconvierte en una virtud. Mirá –señala– lo feo que es y cómo se viste. Yo no meanimaría. Y su defecto radial es que no se concentra en una pregunta, en un tema interesante queestá diciendo la otra persona. Me dan ganas de cagarlo a trompadas.

G: Pero no soy tan feo (risas). El defecto de Fernando es que falla en la evaluación de sucontrincante. Cuando lo entrevisté por primera vez me desafió a que yo no era capaz de tomar delmismo vaso que él por tener VIH. No sólo hice eso, sino que le di un beso en la boca.

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