La luz del atardecer fue testigo de la última de las ceremonias con que Emilia Attias (22) yNaim “el Turco” Sibara (43) sellaron el amor que desde hace cuatro años cambió susvidas. Abrazados y de espaldas al sol vieron cómo la barca con sus ofrendas para la diosa Iemanjá se adentraba en el mar con su carga de velas,flores blancas y celestes -los colores de Iemanjá-, caramelos y peticiones que los seres queridosde la pareja escribieron para ellos.
Todo sucedió el lunes 7 de diciembre en una playa de Arraial d’Ajuda, 700 km. al sur deBahía, Brasil, hasta donde los recién casados viajaron junto a un pequeño grupo de familiares yamigos para celebrar la culminación de su boda, primero por Iglesia, en una pequeña y pintoresca capilla del1500, y luego frente al mar, por el rito Umbanda.
“Soy una persona muy espiritual y para mí era importante que nos casáramos en un marco de espiritualidad, pero además necesitábamos esta intimidad, lejos de todo yjunto a las personas que queremos y nos quieren, los que forman nuestro mundo. En Buenos Airessiempre estamos ocupados, con mucho trabajo y obligaciones y no podemos compartir tantos momentoscomo quisiéramos con nuestra gente cercana. Lamentablemente no pudieron viajar todos”, diceEmilia, ya tranquila y relajada, con una sonrisa confiada, dejando que su mirada se pierda a lolejos como si sobre el mar contemplara la escena de sus sueños realizados.
Y es que el mismo lugar es soñado. La playa Aracaipe, sobre la que se encuentra la posadaSitio de Sao Francisco, es una de las más bellas de Arraial D’Ajuda, un pequeño pueblocostero de casas coloridas al que se llega desde Puerto Seguro, cruzando en balsa el río Buranhém.Hasta allí viajaron el domingo Emilia y “el Turco” ya convertidos en marido y mujer porla ceremonia civil que tuvo lugar el jueves 3 en Buenos Aires. No fue casual la elección dellugar.
Allí vivió Naim Sibara y su familia hace más de veinte años y en Puerto Seguro vive su hermano,Yemil, que se casó con una brasileña, Cristine, con quien tuvos tres hijos, Viara María, ChiaraMaría y Aaron Sibara Bastos. A su encuentro fueron la pareja, la mamá y el papá de “elTurco”, Alicia Secchari y Julio Sibara, la mamá de Emilia, Poupée, y su hermana Luciana consu marido, Tomás Villalba, además de María del Carmen Alvarez, una íntima amiga de Emilia, y eltestigo del novio, Lalo Tinte. Un grupo ínfimo comparado con los más de doscientos amigos yfamiliares que el jueves festejaron durante doce horas la boda civil en San Fernando. Y sinembargo, a pesar de ser pocos y estar alojados en una posada de apenas seis suites, no llegaron acoincidir en la cena del domingo y terminaron comiendo por separado. El lunes los esperaba otralarga jornada
Muy temprano en la mañana, alrededor de las 08:00, la modelo y actriz de Multitalent y suesposo se reunieron con el sacerdote que los casaría más tarde. Primero, charlaron los tres y,luego, cada uno por separado, se confesaron. Cada paso que los llevaba al altar fue dado y, a las14:00, la iglesia de Nossa Senhora d’Ajuda, ubicada al fondo de la calle Bróduei, vio llegara una espléndida novia que hasta poco antes de la ceremonia no estaba segura de cómo iba a hacer suentrada. “No sé si voy a entrar del brazo de mi novio o si él me va a esperar junto alaltar”, decía.
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