Fueron un clásico en las canchas pero sonaron con fuerza en radios y propaladoras barriales.Fueron, como reza el lugar común, "las que hicieron historia". Se trata de cinco publicidadespensadas entre los años 30' y 40' que conservan, aún medio siglo después, una vigenciaineludible.
"El jingle de pilotos de Aguamar fue compuesto en 1948, apróximadamente", cuenta Rodolfo "Picho" Sciammarella, hijo de quien fuera una suerte de padre del jingle publicitario argentino, que además hizolo suyo en esta historia. "El interprete es Carlos Duarte, quien por otra parte cantabatangos y algunos jingles para algunos colegas", recuerda a pedido de Perfil.com.
Sciammarela es hoy miembro de la Comisión de Mutualidad de SADAIC y una fuente inagotable. Como su padre, también diseñó spots publicitarios paraempresas y productos. "En el caso de Aguamar, se contrataba a 'la voz del estadio' en todas las canchas y en cuanto terminabael primer tiempo, con el pitazo del arbitro se difundía antes y en cuando finalizaba el partido",explica.
Otro que trascendió en el universo creativo y durante años ilustró sugráfica con la cabeza de un hombre lleno de clavos, fue Geniol. "Ese jingle es de final de la década del 40'. Por entonces, Gardel dormía el sueñode los justos, ya que falleció en un accidente de aviación en Medellín en 1935. El autor de éstefue Antonio Helou, un pianista que escribía las partituras a mi viejo, ya que este no sabía música,y que en su momento decidió largarse a competir en un mercado en el que te diría que papá eramonopólico". El padre de Sciammarela, también llamado Rodolfo, llegó a conocer a Carlos Gardel através de José María Caffaro Rossi pero eso, a decir verdad, forma parte de otra historia.
Juan Gujis, especialista en publicidad, cuenta que "ambas versiones -que se pueden escuchar adjuntas a esta nota - han sido tomadas de un show del jingle que organizóla agencia Ortiz - Scopesi cuando festejó un cumpleaños en el auditorio de ATC, apróximadamente en 1980". Para ese entonces, recuerda, se convocó a un grupo demúsicos publicitarios y cantantes. Pero en esta historia hay, además, otros protagonistas."El autor del jingle - de Geniol - fue Antonio Helou", comenta Sciamarella. "Un pianista que le escribía laspartituras a mi viejo, ya que este no sabía música, y que en un momento decidió largarse a competir en un mercado en el que te diría que mipapá era monopólico", grafica.
Otro clásico que con los años se convirtió casi en una marcaregistrada fue Casa Muñoz. "El cantante del jingle fue Carlitos Roldán, un interprete de tangos derenombre" que data de los años 40´ y cuya difusión principal se dio, primero en la cancha, y mástarde con pautas en la radio. Gujis ilustra el éxito con una anécdota: "Si mal no recuerdo, algunavez 'Picho' Sciammarella me contó que un día el padre, famoso compositor argentino a quien muchosatribuyen la música de la marcha peronista, se bajó de un taxi en la Capital, y entró a Casa Muñoz. Pidió por el dueño, encargado o gerente. Cuando se lo presentaron, lecanto "a capella" (sin instrumentos) el famoso "Casa Muñoz, Casa Muñoz, donde un peso vale dos" que inmediatamente fue aprobado y encargada su ejecución para pasarlo por radio".
El caso de Odol, en tanto, marcó una bisagra y hasta se convirtió en un ciclo televisivo comandadopor el locutor Norberto "Cacho Fontana" en "Odol Pregunta". Por entonces, los jingles era sencillos al momento de vender un producto:Sacachispas se promocionaba como el nuevo botín, "un gol de media cancha".
Para el ex conductor del Show Creativo, "hay una particularidad en estos jingles que merece la pena tener encuenta: casi todos hablan de las ventajas del producto, no tanto de sus atributos o bondades. Algoque me parece que es fundamental en la publicidad comercial. Que los mensajes transmitan ventajas",destaca. "Aquellos publicitarios ya tenían en claro cómo funciona la publicidad quevende".
(*) De la Redacción de Perfil.com





