El trasplante de pulmones y corazón que recibió el popular cantante Sandro obtuvo un nuevoribete dramático, al conocerse que un juez de instrucción autorizó en la madrugada del 20 denoviembre pasado la ablación de los pulmones y el corazón de un joven de 22 años que se había disparado en la cabeza, pese a que basados sobre la ley de donación de órganos un médico forense y un fiscal seoponían a esa práctica médica.
Fuentes judiciales que indicaron que la decisión, que en definitiva le salvó la vida a Sandro,fue adoptada antes de las cinco de la madrugada del viernes pasado por el juez Roberto Ponce. Segúndocumentación a la que tuvo acceso DyN, el joven que terminó siendo donante, agonizaba en el hospital Italiano de esta capitalcuando sus padres resolvieron “donar sus órganos, contactándose con la autoridadadministrativa correspondiente para así exteriorizar tal voluntad”.
La Comisaría Décima de la Policía Federal dio intervención a la Justicia y el fiscal HoracioAmelotti pidió un examen de “evaluación” del potencial donante al Cuerpo MédicoForense. Tras ese trámite, el fiscal se opuso a la ablación de los órganos porque la ley dedonación de órganos establece en el artículo 27, inciso C, que “queda prohibida larealización de todo tipo de ablación cuando la misma pretenda practicarse sobre cadáveres depacientes que hubieren estado internados en institutos neuropsiquiátricos”. Sucede queel donante había estado internado “por afecciones de naturaleza psiquiátrica” y con undiagnóstico de “trastorno psicótico”.
Fue entonces cuando el juez Ponce, telefónicamente, autorizó la ablación de los órganos y alas 6 de la mañana se dirigió a su despacho, en el quinto piso del Palacio de Tribunales, pararedactar la resolución que confirmaba en papel lo que había decidido verbalmente, en una carreracontra el reloj de la que dependía, entre otras, la vida de Sandro.
El juez recordó que las prohibiciones contenidas en la ley de ablación e implantes procuran “evitar el tráfico de órganos y desalentar la práctica deirregularidades”. Pero argumentó su decisión en el debate previo a la sanción de laley, tanto en Diputados como en Senadores, y para ello citó textualmente los fundamentos de algunossenadores.
“El descubrimiento acelerado de nuevos recursos terapéuticos nos reclama… pararealizar un profundo examen de la cuestión de procuración de órganos para trasplantes. Es paraevitar caer en el peligro de producir efectos no deseados como poner obstáculos y frenarinjustificadamente el adelanto de la ciencia, distorsionar ese adelanto hasta frustrarlo y noabrirnos a fórmulas sociales nuevas a favor de necesidades concretas de la gente”, dijeronlos legisladores y recordó el juez en su resolución.
Así, adoptó la vital decisión de autorizar la ablación al donante y su implantación enpotenciales receptores, entre ellos Sandro, tras destacar que “la ley analizada tiende a laconservación de la vida o a mejorar la salud del receptor”.




