Ricardo Fort: secretos de un ídolo obsceno

24-08-2026 | 01:18

Ricardo Fort pide dos pechugas de pollo con una ensalada de arvejas y las come a paladas, casisin masticar. El tosco y repetitivo movimiento de su tenedor, del plato a la boca, se prolongadurante minutos hasta que se detiene de golpe por la interrupción de una chica que le acerca unsobre. Fort parece atragantarse: “Ya sé lo que es. Te agradezco, pero no me interesa”.La joven ilusionada osa insistir, pide que Fort, el millonario, el hombre que todo podría comprar,considere su propuesta. Pero recibe a cambio una mirada de desprecio que le hace agachar la cabeza,tomar el sobre y retirarse, justo cuando los brazos de Fort comienzan a retomar su rutina mecánicapara vaciar el plato y saciar su voracidad.

Ricardo Fort parece acostumbrado a que todos, todo el tiempo, le quieran sacar tajada. Él losabe y si le es útil, lo consiente. Pero si no, descarta cosas y personas con la velocidad con laque las cadenas de comidas rápidas tiran una hamburguesa no vendida. La chica creyó que Fort era delos ricos que piensan en su futuro; entonces, aprovechó para ofrecerle una lujosa parcela en unjardín de paz. No pudo equivocarse más: al nuevo ídolo instantáneo –que en 40 días invadió latelevisión y se consagró en las arenas mediáticas de Marcelo Tinelli– sólo le importa elpresente. Ni pasado ni futuro.

“Lo único que existe es el hoy. Del pasado se podrá aprender, pero no podés vivir enél. El Ricardo del pasado ya no existe. No tengo fotos de cuando era joven, porque las voy tirando.Me mudo y las tiro”, sostiene el nuevo fenómeno mediático, que sólo tiene las fotos delpresente, en su popular Facebook.

Nada viejo. “El síndrome de Peter Pan es un miedo a crecer, al paso deltiempo. Guardar y ver fotos viejas, nos da noción del paso del tiempo. Su ausencia te vuelveestático”, describe la psicóloga Beatriz Goldberg.

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