Tras reconocer que el organismo que conducía se vio sobrepasado por el sismo y el tsunami delpasado 27 de febrero, la funcionaria chilena Carmen Fernández renunció hoy a su cargo de directorade la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI).
Según reveló el portal chileno ElMostrador, Fernández había anunciado "con bombos y platillos" inversiones y planes decoordinación que hubieran puesto a resguardo a mucha gente de los desastres provocados por losterremotos y maremotos, como un “sofisticado Centro Móvil de Operaciones de Emergencia”denominado "Alfa Uno".
Una vez desatados los fenómenos, sin embargo, no sólo brillaron por su ausencia esos vehículosque teóricamente debían permitir "restablecer comunicaciones con y desde" las zonas afectadas, sinoque, pese a sucesivos e importantes aumentos en el presupuesto del ONEMI, ni siquiera había teléfonos satelitales en las direcciones regionales delente.
Para colmo, El Mostrador dejó al descubierto que el organismo "no cumplió con ninguno de susprotocolos de respuesta al megaterremoto", como el que establece que, ante un sismo de granintensidad, debía declarar el Alerta Roja y evacuar a la población ante la posibilidad demaremotos, sin esperar notificación alguna de la Marina.
Justamente por haber descartado horas después del simo el tsunami que efectivamente asoló lascostas chilenas, el viernes pasado había sido relevado de su cargo el director del ServicioHidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), comandante Mariano Rojas, quien fue blancode fuertes críticas por su desempeño.
Sin embargo, el propio manual de el ONEMI dejaba enclaro que ese organismo debía motorizar la evacuación inmediatamente después de producido elterremoto, por lo que Fernández también fue muy criticada al no haber declarado elAlerta Roja.
Ante ese y otros cuestionamientos, la funcionaria ensayó un mea culpa dos días atrás diciendo: “No tenemos un órgano con las suficientescapacidades para enfrentar un evento de esta naturaleza, el más grande en 50 años. Nos pillóanticipadamente y eso he sido honesta en plantearlo".
En definitiva, Fernández intentó justificar las falencias del ONEMI diciendo que elorganismo está "en un proceso de desarrollo institucional". Algo que claramente no la convencía nia ella misma, que por ende terminó presentando su renuncia aún cuando el presidente electo Sebastián Piñera pensaba en principio mantenerla en sulugar.




