El calvario de Air Comet

Una argentina cuenta la dramática situación vivida por la quiebra de la aerolínea española, abandonada a su suerte por las autoridades peninsulares y el Consulado Argentino.

24-08-2026 | 01:36

Intentaré esclarecer, u oscurecer para su investigación, algunas cuestiones sobre el caso AirComet: soy argentina, residente en España. Hace más de tres meses compré, en una agencia de viajes–propiedad de una argentina residente en Valencia, quien conocía la situación de la empresaaérea- un billete para el 27 de diciembre a las 22.30, Madrid-Buenos Aires, por la compañía AirComet, propiedad del español Diaz Ferrán. Este señor se niega a renunciar a su sillón en lapatronal aérea, mientras tiene el tupé de declarar públicamente que no habría “elegido a supropia compañía para hacer viaje algún, no solo por razones económicas sino de seguridad”. Enmi barrio a este señor le llamarían lisa y llanamente “nieto de puta”. Aquí es solo unempresario quebrado.

Pero estos son hechos públicamente conocidos. Luego, como se sabe, vino la acción“humanitaria” del Ministerio de Fomento, que dice haber invertido más de cuatromillones de euros en repatriar, e insisto con el término repatriar, a cuántos sudamericanos??? Acuántos argentinos provenientes de Dubai, con la bronca de la Copa arrebatada por Messi y laenergía suficiente para dar vuelta cuatro Aeropuertos de Barajas?

Y los cuatro millones de euros gastados por Fomento, a qué precio de billetes y sándwiches ybotellitas de agua se gastaron? Y por qué cerrar el operativo “retorno humanitario” (amuchos embarcados se les “invitó” a renunciar al billete de regreso) el 26 dediciembre, cuando todavía quedan miles de perjudicados sin respuesta de nadie. Sin embargo, cabedestacar que este fue el único organismo que hizo algo. Poco pero algo.

Capítulo aparte merece la puesta en escena del Consulado Argentino en Madrid, que atendió en laSala Goya del Aeropuerto de Barajas hasta el 26 de diciembre y la única posibilidad de contacto, eldía domingo 27, fue una guardia telefónica atendida, en el turno del mediodía, por una señora oseñorita –poco importa- que no sólo hablaba con una papa hirviente en la boca (¿Será unacondición para trabajar en el Consulado?) sino que, maltrató telefónicamente a quien suscribe,diciéndome que más nerviosa estaba ella “por toda esta situación” (O por trabajar endomingo).

Se suma a esta representación infame de quienes tienen el deber de atender a sus conciudadanosen cualquier situación de emergencia –y esta sí que lo es- las declaraciones del cónsulGarcia Tezanos Pinto, diciendo que negociaban tarifas especiales para los que quisieran o pudieranpagarlas. En el caso de los argentinos nos corresponderían Iberia y Air Europa. A las 14 horas deldía 27 en la ventanilla de venta de tickets de Air Europa se me informó que, entre las 24 horas del26 y ese momento, se habían vendido todos los pasajes disponibles a unos 700 euros y que ahora–es decir 14 horas después- si quería un pasaje me costaría exactamente 1371 euros, solo deida, para el día 29 de diciembre.

Aerolíneas Argentinas, que ya debiera cambiar su nombre para no continuar con la vergüenzanacional, tenía pasajes, solo ida, para el 2 de enero a 859 euros y “nadie del Ministerio deFomento ni del Consulado Argentino había negociado una reducción tarifaria para losafectados”, según me informó el vendedor de tickets de la Oficina de Barajas, a las 14.30horas del mismo 27 de diciembre.

Después de este periplo, intentando hallar las tan difundidas por el Sr. Cónsul “tarifasreducidas para perjudicados de Air Comet”, intenté encontrar en Barajas a mis compatriotas yal resto de sudamericanos. Frente a los mostradores de Air Comet solo estaba la Policía Nacional ennúmero de diez hombres de azul oscuro. Pregunté a uno de ellos donde estaban los reclamantes y medijo, textualmente: “anoche, los pasajeros fueron invitados gentilmente a retirarse delAeropuerto y llevados en ómnibus al Centro de Madrid para que de allí se dirijan a dondequieran”.

Ya mi nivel de sorpresa estaba agotado y mientras un regusto de la peor época argentina meelevaba un vómito hasta la garganta, atiné solo a gritar, aullar o como quieran definir laexpulsión de no se qué sentimiento, y a punto de la expulsión de sólidos y líquidos estomacales,llegué corriendo al baño y logré no ensuciar los permanentemente limpios pasillos de Barajas.

Cuando salí de allí, decidida a comprar un billete para regresar a Barcelona, dos civiles conuna credencial colgando de sus cinturones me siguieron un trecho diciendo en voz alta, para quellegue a mis oídos: “Esperamos un poco, no tiene porque estar acá, y si no, ya sabemos lo quehay que hacer, no?”. Paranoia? Quizás. Amenaza velada? También quizás.

No importan los motivos por los que quería estar estas Fiestas con la otra parte de mi familia.No importa mi enfermedad crónica, mi biopsia pendiente, la interconsulta pedida en Argentina, todosmotivos declarados en Fomento el día 26 de diciembre. Nada importa ya porque esta red de mentiras alos dos lados del océano sobrepasa mi pobre imaginación. Solo puedo decir que nada nos diferencia.Que no hay Primer y Tercer Mundo porque el excremento huele igual en todas partes, comas jabugo ofrijoles. Salud Air Comet, fiel a tu nombre debí ofrecerte una “cometa” para poderviajar.

(*) Ex periodista.

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