Al margen de los acontecimientos pintorescos que tuvieron comoprotagonista a Barack Obama, la Cumbre del G-8 cerró con una promesa concreta: U$S20.000millones para combatir el hambre. Desde L'Aquila, Italia, los líderes de los países más poderososdel mundo decidieron enfocar las políticas a contener el aumento de personas que sufren el flagelode la subalimentación.
Con alrededor de 1.000 millones de personas con hambre (100 millones más, de acuerdo aestadísiticas oficiales de organismo supranacionales), los países centrales decidieron aportardinero para el aumento de la producción de alimentos. De esta manera, se modificó la política decolaboración para con las naciones pobres del mundo.
La decisión se adoptó en la última sesión de la cumbre de tres días del G8; en esta sesiónparticiparon otros países industrializados, así como los emergentes del G5 y una decena de paísesafricanos. La atribución de los U$S 20.000 millones se escalonará en tres años, y sus principales beneficiarios serán pequeños agricultores.
El anuncio inicial era de 15.000 millones, acompañado por un llamamiento a otros países y alsector privado para incrementarlo, que tuvo un efecto inmediato e incrementó la suma en 5.000millones. Estados Unidos aportará unos 3.500 millones; Japón y la Unión Europea (UE) prometierontambién de 3.000 a 3.500 millones cada uno.
El anuncio se produjo horas antes de que el presidente de los Estados Unidos, BarackObama, de padre keniano, y su esposa Michelle, descendiente de esclavos afroamericanos, emprendansu primer gira por Africa. Ese continente será el principal destinatario del paquete del G8.
"Hemos prometido invertir 20.000 millones en seguridad alimentaria, en programas de desarrolloagrícola, para ayudar a combatir el hambre en el mundo. Eso se suma a la ayuda que ya estamosbrindando", dijo Obama. Tanto el líder de la Casa Blanca como su esposa ya había manifestado suacuerdo con el desarrollo de pequeñas huertasorgánicas.
En ese sentido, Obama dijo que "pensamos que la ayuda debe focalizarse en crear las condicionespara que ya no haga falta ayudar a personas que consiguieron sustentar sus propias vidas, alimentara sus familias y elevar sus niveles de vida". Sin embargo, informes de la ONU muestran que este añoaumentó en 100 millones la cantidad de personas con hambre.
Hambre en América Latina. Por su parte, la canciller mexicana, Patricia Espinosa,dijo que su país abogará para que naciones latinoamericanas y caribeñas figuren también entre losbeneficiarios del paquete del G8. El año pasado, Haití, el país más pobre de la región, fuesacudido por motines populares provocados por el alto precio de los alimentos.
El cantante Bono, un firme promotor de la ayuda para Africa, resaltó la política de Obama, quiendesde su llegada a la Casa Blanca en enero está dando fuertes golpes de timón a las políticas de supredecesor George W. Bush, centradas en la "guerra contra el terrorismo".
Recuerdo. La cumbre se llevó a cabo en L'Aquila, devastada por un terremoto en abril pasadoque dejó casi 300 muertos y decenas de miles de damnificados, 24.000 de los cuales siguen viviendoen tiendas de campaña. El viernes, unos 5.000 militantes antiglobalización y habitantes del pueblo,indignados por el retraso de las obras, marcharon por las calles del casco antiguo.
Ayer, el G8 llevó a cabo una reunión con los emergentes del G5 (China, India, Brasil, México ySudáfrica), en un formato de discusiones que muchos presidentes propusieron institucionalizar. Losdos bloques trataron entre otras cosas la lucha contra el cambio climático, acordando el objetivode limitar el calentamiento global a 2 centígrados.
Sin embargo, no se consiguió un consenso sobre los plazos y los medios para invertir la curva deemisiones de gases de efecto invernadero. Países industrializados y emergentes denunciaron ademásel proteccionismo, y expresaron su voluntad de concluir en 2010 la Ronda de Doha de liberalizacióndel comercio mundial que practican las naciones centrales.
Fuente: AFP




