•Musulmanes y judos lo miraron con recelo

El Papa recorre Israel en medio de la polémica por su pasado en la juventud hitleriana

Benedicto XVI recorre Tierra Santa en medio de polémicas, por lo que su pretendido diálogo interreligioso parece haber quedado en el olvido.

22-08-2026 | 16:18

Benedicto XVI recorre Tierra Santa en mediode polémicas. Hay que destacar el intento del jefe de la Iglesia católica por establecer vínculos estrechos con el judaísmo y el islam, pero el periplo queJoseph Ratzinger está haciendo esta semana por Oriente Medio ha generado tantas controversias por el debate sobre su pasado, que su pretendido diálogointerreligioso parece haber quedado en el olvido.
Primero fue su relación con los islámicos.Con la visita del fin de semana a Jordania, el primer país árabe que lo recibe desde que comanda elVaticano, intentó establecer puentes con los musulmanes que lo miraban con recelo desde quedictó una conferencia en la Universidad de Ratisbona, durante una visita a su Bavaria natal en2006, y citó textos medievales para establecer que el mensaje de Mahoma era cruel y violento, encontraposición con la caridad del cristianismo.
El mismo príncipe jordano, Ghazni binMohammed, le recordó el sábado “la herida causada por esas lecturas entre losmusulmanes”, y le advirtió que “nadie puede decir o hacer algo que afecte alProfeta”. El Papa no se inmutó, pero acusó el golpe. Fue sólo un anticipo de lo que luegorecibiría en Israel.
La histórica visita a la tierra que guardalugares sagrados de las tres principales religiones monoteístas, estuvo marcada por el recelo con el que el pueblo judío recordó la participación de Ratzinger en las juventudeshitlerianas, su intención de beatificar a Pío XII –acusado de pasividad frente alnazismo–, y su decisión de levantar la excomunión a obispos negacionistas, sobre todo, alrecordado británico Richard Williamson que desde Argentina manifestó sus dudas sobre elHolocausto.
Benedicto XVI aclaró hace unos años que suadhesión a las juventudes hitlerianas le fue impuesta por el régimen, pero estremece el sólo hechode imaginar al jefe del Vaticano con pantalón corto y camisa marrón empuñando armas para la defensaantiaérea de los nazis. Los niños y adolescentes que formaban parte de esa organización eranadoctrinados en dos aspectos: ideológicos, a través en la lectura de “Mi lucha”, elpanfleto en el que Adolf Hitler esboza su nefasta teoría de supremacía aria; y físicos, medianteduros entrenamientos ideados para convertir a esos jóvenes en los soldados de elite del TercerReich.
Ese pasado que condena a Benedicto XVI estuvo presente en la crítica que el martes le hizoel presidente del parlamento israelí, Reuven Rivlin, cuando le exigió un mensaje más durohacia la condena del genocidio nazi porque no puede hablar como “un historiador” o como“alguien que observa lo que pasó desde afuera”.
El viernes termina su periplo y el Papavolverá a Roma, luego de haber sido el tercer jefe del Vaticano que visitó Tierra Santa. Ni Juan Pablo II ni Pablo VI tuvieron tanta controversia a su alrededor como la tuvoBenedicto XVI: el primer Papa alemán que llegó a Israel.

*Editor de Internacionales del Diario Perfil.

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