En pocas horas más el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad se juega su reelección. Su principal oponente es el reformista Hossein Mousavi, quien ha venido ganando muchos adeptos, y que según algunosmedios, podría tener alguna chance, aunque tenga que pelear finalmente en una segundavuelta.
En un país donde las mujeres se cubren el cuerpo, el tráfico en las calles aturde, los hombresen su mayoría lucen barba, en donde sus calles recuerdan al Ayatollah Khomeini en extendidosmurales, y en el cual expresarse políticamente contra el Islám tiene sanciones graves, lapolarización entre ambos candidatos durante esta campaña electoral ha sido mayúscula.
Ahmadinejad, un conservador de 52 años, es un ingeniero en transportes. Ex Intendente deTeherán, logró sobreponerse a los partidos de centro en una elección nacional en el 2005 que paramuchos fue una sorpresa mayúscula. Hoy busca mantenerse en el poder mientras sobrelleva unapolítica de ala dura contra Occidente, la cual le ha generado una masa enorme de seguidores,especialmente en el interior del país. Pero Ahmadinejad ha perdido espacio en las grandes ciudades,donde la población más instruida hace tiempo que quiere destronarlo, tanto a él como a su“revolución”.
Durante su permanencia en el cargo, Ahmadinejad no ha dejado por un instante de ser populista, apoyado por las clasesmenos pudientes y por el líder religioso del país, el Ayatollah Khamenei. Desde hace tiempo suliderazgo se ha basado en el desarrollo nuclear del Irán y en un discurso ultra beligerante contraEstados Unidos e Israel.
Mousavi, es arquitecto y tiene 67 años. Quien fuera primer ministro hace unos veinte años, desde1981 a 1989, tiene la cualidad de ser más suave en su estilo, y de contar con más apoyo en lasclases arraigadas que no les gusta el rumbo político ni económico actual del país. Entre susseguidores se encuentran intelectuales, artistas y académicos, atraídos por su pensamiento menosurticante. Muchos de sus votantes apuestan a una apertura del Irán hacia Occidente.
Ahmadinejad, por el contrario, aparte de los desarrollos nucleares, se ha destacado por subirlas pensiones jubilatorias y por haber dado un seguro de salud gratuito a una gran parte de lapoblación, todas medidas de un alto costo fiscal. Pero Irán cada vez está más aislado en el mundo,casi no recibe inversiones, y posiblemente sus mejores amigos en el planeta sean Corea del Norte yVenezuela.
Si en Irán el voto popular que busca un acercamiento a Occidente logra imponerse, el presidenteAhmadinejad será pronto historia. Pero no muchos creen que esto se vaya a dar tan fácilmente. Muypor el contrario, varios analistas en Estados Unidos y Europa creen que hay Ahmadinejad pararato.
(*) Especial para Perfil.com




