•En medio de la violencia que se adue de Tehern

Elecciones del 28 de junio: las lecciones que las urnas de Irán deberían dejarle a los Kirchner

¿Cuál es la relación que puede haber entre el presente de ese país y el futuro de Argentina? La respuesta tiene nombre y apellido: Luis D’Elía.

22-08-2026 | 23:24

Cuál es la relación que puede haberentre el presente de Irán y el futuro de Argentina? La respuesta tiene nombre y apellido: LuisD’Elía. El ex funcionario kirchnerista es uno de los más fervientes defensores de la teocraciairaní y en varias oportunidades participó de seminarios y actividades organizadas en elpaís persa por el gobierno de Mahmud Ahmadinejad para los “amigos de Irán”.

Por lo que si existe alguna inequívocalínea de contacto entre Buenos Aires y Teherán, esa conexión está personificada en el piquetero que ayer había anticipado que el próximo lunes iba a defender en la Plaza de Mayo los resultados de lo que,interpreta, será una inevitable victoria del matrimonio presidencial.
D’Elía primero dijo que estaba“autoconvocando para festejar junto a movimientos sociales sindicales y políticos el holgadotriunfo del próximo domingo”, pero luego tuvo que retroceder para “no darle pasto a lopeor de la derecha reaccionaria”. A última hora de ayer, el líder de Federación Tierra yVivienda frenó su operativo clamor porque desde el gobierno dudaron de la movida, aunque losultrakirchneristas Carlos Kunkel y Edgardo Depetri todavía no anularon la convocatoria.
Pero si en algo coinciden todos losencuestadores argentinos es en afirmar que todavía no es posible anunciar un “holgadotriunfo” del oficialismo, y mucho menos vaticinar que habrá una desmesurada avalancha deboletas del Frente para la Victoria.
Y a no ser que los que habitantes de laCasa Rosada quieran emular a los ayatolás iraníes, que se empecinan en analizar los resultados electorales de una formamuy peculiar, en el escrutinio argentino del próximo domingo sólo debería haber espaciopara la mesura del oficialismo y la oposición.
Desde hace dos semanas, la violencia seadueñó de las calles de Teherán y aunque la censura evita precisar la cantidad demuertos, el mundo entero observa con perplejidad la intolerancia de un gobierno que se niega areconocer lo que, a esta altura, parece inevitable: las urnas de Irán no dijeron lo que el poder ysus amigos querían escuchar.
Lamentablemente, ese escenario amenaza repetirse en Buenos Aires de la mano de un D’Elíaenfundado en una camisa negra y rodeado de guardaespaldas kirchneristas que desplazan con puños ypalos a los opositores, tal y como sucedió en medio de la peor faceta de la pelea campo-gobiernodel año pasado.
Juan Perón no es el líder supremoRuhollah Jomeini, que protagonizó la revolución iraní en 1979. Néstor Kirchner tampoco es elayatolá Alí Jamenei, actual hombre fuerte de esa teocracia. Y Cristina Kirchner está muy lejos deser el incorregible presidente Ahmadinejad. La democracia argentina no es la democracia iraní, deeso no hay dudas. Pero D’Elía es D’Elía y con él y su intolerante forma de concebir lapolítica, la Argentina se acerca mucho, demasiado, al infierno iraní.
DIARIO PERFIL

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