Irak, cada vez más cerca de la guerra civil

Tras el retiro de tropas de EE.UU., una lucha feroz por el control del país.

Irak, cada vez más cerca de la guerra civil
24-08-2026 | 16:28

La “victoriosa” partida de las tropas de combate de los EstadosUnidos de Irak dejó tras de sí un tendal de víctimas fatales, heridos y una incipiente guerracivil, que amenaza con crecer con el correr de los días y enfrentar a sangre y fuego a chiitas ysunnitas. Las tensiones derivadas de las polémicas elecciones parlamentarias en marzo de este año,que aún no definieron quién será el próximo primer ministro, y las disputas étnicas y religiosasconvirtieron a Bagdad en un polvorín a punto de estallar, en el que los mortales enfrentamientossectarios están motivados por la búsqueda de poder, influencia y seguridad de las distintasfacciones que conviven en el país más convulsionado de la región.

Con el temor de una eventual guerra civil en el horizonte iraquí, el ejército, derrotado en tansólo un mes y medio durante la invasión norteamericana en 2003, admitió hace una semana que no estápreparado para garantizar la seguridad del país. En ese contexto, no sorprendió que el jefe delestado mayor local, el teniente general Babakir Zebari, alertara que la retirada de las fuerzasestadounidenses era prematura y que las fuerzas armadas locales no estarían preparadas paradefender a su país hasta 2020. Mientras que, según Robert Fisk, especialista en temas de MedioOriente, “Saddam Hussein, con toda su brutalidad y corrupción, supo conservar unidos asunnitas y chiitas”. De ahora en más, sin el dictador encumbrado en los palacios de Bagdad,la batalla por el control del país será más encarnizada que nunca.

Pero la disputa entre las dos etnias, más la tensión con los kurdos en el norte iraquí, nosurgió esta semana, cuando la última brigada de blindados norteamericanos Stryker cruzó la fronteray se adentró en Kuwait. La violencia fratricida comenzó hace más de cuatro años, en febrero de2006. En ese entonces, un feroz atentado en el enclave religioso chiita de Askariya, en Samarra,fue el primer ataque letal de los sunnitas, desplazados del poder luego del derrocamiento deHussein, contra la etnia mayoritaria en Irak.

Ni siquiera las polémicas elecciones parlamentarias celebradas hace cinco meses, en las que elprimer ministro chiita Nuri al Maliki fue derrotado por escaso margen por el líder secular IyadAllawi, logró aplacar el conflicto. El cirujano laico, con fluidos contactos en Estados Unidos yGran Bretaña, rechaza el sectarismo, pero al estar aliado con políticos sunnitas es rechazado poramplios sectores del oficialismo. Luego de denuncias cruzadas de fraude en los comicios, Malikitejió una coalición entre el Partido Islámico Dawa, que él encabeza, y otra facción chiita, con elobjetivo de ser reelecto y desplazar a Allawi. Sin embargo, la batalla entre los dos sectorescontinúa abierta y nadie sabe quién dirigirá los destinos del nuevo Irak.

La paradoja más grande de la administración de Barack Obama es abandonar a su suerte a unrégimen que todavía no dio sus primeros pasos y que puede convertirse en un futuro aliado deTeherán.

La notacompleta, en la edición impresa del Diario Perfil.

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