Aunque revirtió la tendencia inicial en las elecciones legislativas de Israel, el bloque Likud, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, no conseguía reunir la mayoría necesaria para formar Gobierno. En ese escenario, los partidos árabes se perfilaban como actores clave para definir la futura coalición gobernante.
Con el 80% de las mesas escrutadas en las primeras horas de este miércoles (de Argentina), el bloque pro-Netanyahu obtenía 54 escaños de los 120 que tiene el Parlamento y quedaba a 7 de conseguir la mayoría absoluta. Pero los números cambiaban ante cada actualización y el "bloque del cambio", encabezado por el opositor de centro Gadi Eisenkot, sumaba 48. Los partidos árabes, por su parte, recababan 18 asientos y asomaban como decisivos para la futura conformación del Gobierno.
"Que nadie les confunda: el bloque de Netanyahu ha sufrido una derrota aplastante. Se trata de un colapso total, y la ciudadanía les ha dicho que se vayan a casa", afirmaba un mensaje distribuido por el partido Juntos, del opositor Yair Lapid, quien quedaba tercero, cuando se conocían apenas los resultados de los sondeos a boca de urna.
Elecciones en Israel: el apoyo de los partidos árabes, decisivo
La Knéset (el Parlamento israelí) tiene 120 escaños, por lo que la mayoría está en los 61. Al no alcanzar ni la coalición de Netanyahu ni el llamado 'bloque del cambio' de Eisenkot esta cifra, el apoyo de los árabes es decisivo.
"Estaremos preparados para allanar el camino para derrocar al Gobierno de Netanyahu, Ben Gvir y Smotrich y mandarlos de vuelta a casa", afirmó el líder de la Lista Conjunta (un compendio de partidos árabes y de izquierdas que suma hasta ahora 13 escaños), Yusef Yabarín, según el diario Ynet.
El bloque de Netanyahu ronda los 54 escaños: con 27 para el Likud del mandatario; 7 para el ultraortodoxo Shas liderado por Aryeh Deri; 7 para Poder Judío (Otzma Yehudit), de Itamar Ben Gvir; 6 para Sionismo Religioso, de Bezalel Smotrich; y 7 para Judaísmo Unido de la Torá, Yaakov Asher.
En tanto, la oposición cuenta parcialmente con un total de 48 asientos, repartidos en los 21 para Yashar!, de Gadi Eisenkot; 11 para Beyajad (Juntos), liderado por Naftali Bénet; 8 para Los Demócratas de Yair Golán; y de 8 para Israel Beitenu, de Avigdor Líberman.
Según los sondeos a boca de urna, los partidos árabes alcanzarían 16 bancas en las elecciones legislativas de Israel, seis más que las obtenidas en 2022. Ese crecimiento podría posicionarlos como actores decisivos en las negociaciones para conformar un Gobierno opositor a Benjamin Netanyahu. Por su parte, la Lista Conjunta de vertiente izquierdista obtendría entre 12 asientos en la Knéset (Parlamento), y el partido islamista Raam otros 6 escaños.
Netanyahu apusta a un gobierno: "sin los partidos árabes y antisionistas"
En ese marco, Netanyahu pidió esperar a los resultados definitivos de las elecciones, pero apostó por un gobierno de derechas sin "los partidos árabes y antisionistas".
Cinco horas después del cierre de urnas, el primer ministro israelí habló ante sus seguidores en la sede electoral de Jerusalén, donde aseguró que luchará junto con el presidente estadounidense, Donald Trump, por "acabar con esta amenaza para siempre".
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"Israel tiene una oportunidad única, junto con nuestro socio, el presidente Trump, de eliminar para siempre la amenaza existencial que representa Irán", sostuvo Netanyahu a los periodistas, tras varios días de amenazar con una nueva campaña de bombardeos contra la república islámica.
La participación final alcanzó el 77,7 %, casi ocho puntos por encima de la registrada en los últimos comicios de 2022 y la cifra más alta desde 1999, con un fuerte repunte del voto en las ciudades árabes.
Un total de 5.695.682 israelíes acudieron a las urnas, que cerraron a las 22.00 hora local. Las tres ciudades más grandes de Israel registraron una participación por debajo de la media: del 65,9 % en el caso de Jerusalén, 65,4 % en el de Tel Aviv y 61,6 % en Haifa.
El escrutinio puede extenderse hasta pasado el mediodía de este miércoles. En 2022, los resultados definitivos se hicieron públicos hacia las 14, hora local.
Qué pasa si nadie obtiene mayoría en las elecciones legislativas de Israel
Por el momento, tanto el bloque de Netanyahu como la oposición están lejos de alcanzar las 61 bancas necesarias para obtener la mayoría absoluta en la Knéset. Ante este escenario, se abren cuatro posibles caminos para definir la conformación del próximo Gobierno.
La primera alternativa es la formación de una coalición. Una vez oficializados los resultados, el presidente israelí, Isaac Herzog, encomendará la formación del Ejecutivo al candidato que considere con mayores posibilidades de reunir el respaldo de al menos 61 diputados. A partir de allí, comenzarán las negociaciones entre las distintas fuerzas políticas, en un proceso que podría extenderse durante varias semanas.
Los partidos árabes israelíes, en particular Raam, se mostraron abiertos a trabajar con el bloque de Eisenkot, quien guardó distancia de ellos por considerar que podrían afectarlo en la campaña.
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Otra posibilidad sería formar un gobierno de minoría, apoyándose en el respaldo puntual de determinados diputados. En ese escenario, las dos listas árabes israelíes se perfilan como posibles árbitros de la situación.
El partido Raam, de Mansur Abás, dijo que está dispuesto a trabajar con el bloque de Eisenkot, y la Lista Unificada propuso brindar una "red de seguridad" a cualquier coalición que desaloje a Netanyahu del poder. Pero durante la campaña, las principales figuras del bloque opositor se mostraron reacias a aliarse con los partidos árabes israelíes por la hostilidad de gran parte del electorado hacia ellos.
Por eso, Netanyahu centró su campaña en una posible cooperación entre el bloque de Eisenkot y los partidos árabes, a los que presenta como la alianza de la "izquierda y los Hermanos Musulmanes" y como una amenaza para el Estado de Israel.
Otra posibilidad es la conformación de un Gobierno de unidad nacional, mediante un acuerdo entre partidos de distintos sectores políticos. Aunque este escenario parece poco probable debido a la fuerte polarización que atraviesa Israel, analistas mencionan la posibilidad de una alianza entre las fuerzas consideradas sionistas, sin incluir a los partidos árabes ni a las formaciones ultrarreligiosas.
Un sondeo publicado a mediados de octubre indicó que 55% de los consultados preferían un gobierno de unidad nacional a nuevas elecciones si nadie obtenía una mayoría clara.
Algunos medios han señalado los últimos días que el presidente Herzog maniobra entre bastidores para acercar a Netanyahu y Eisenkot, buscando repetir la experiencia en caso de estancamiento. Pero esa hipótesis se toparía con un fuerte rechazo en ambos campos, especialmente en el bloque opositor, que convirtió los comicios en un referéndum sobre el primer ministro.
Por último, no debería descartarse un estancamiento y nuevas elecciones. Si ningún candidato logra formar gobierno, Israel deberá volver a las urnas.
Mientras, Netanyahu continuaría como primer ministro mientras se define al nuevo gobierno.
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