WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció este miércoles la fijación de un tope de 500.000 dólares anuales para las remuneraciones de los directivos de las empresas que recibieron socorro del Estado, indicó el miércolessu gobierno.
"Como parte de las reformas que estamos anunciando hoy, los directores de empresas que recibenayuda excepcional de los contribuyentes estadounidenses tendrán un tope de 500.000 dólares anualesen sus retribuciones", dijo el presidente en un mensaje difundido por la Casa Blanca.
"Si estos ejecutivos reciben alguna compensación adicional, deberá ser en forma de accionesque no se puedan negociar hasta que la ayuda haya sido devuelta a los contribuyentes",añadió.
"Que los altos ejecutivos se premien a sí mismos con estos paquetes de compensación en elmedio de esta crisis, no es solamente de mal gusto, es una mala estrategia y como presidente no lavoy a tolerar", expresó Obama.
Se trata de una respuesta a lo que el mandatario describe como la cólera de los contribuyentescuando ven que, en el contexto de una grave crisis económica, deben llevarse la mano al bolsillopara mantener a flote empresas cuya supervivencia se define como esencial, pero que siguen pagandoretribuciones gigantescas para permitir a sus dirigentes mantener el tren de vida actual.
La decisión inquieta a Wall Street, que teme un éxodo de talentos de la primera plaza mundial. Es "una reducción salarial enorme" para muchos ejecutivos financieros, subraya DonLindner, especialista en remuneraciones de la asociación especializada en recursos humanosWorldatWork.
Ese monto "es muy, muy bajo", insiste. "Muy pocos ejecutivos ganan tan poco", declaró Lindner a la AFP. La Casa Blancaanunció que todos los bancos que han recibido ayuda gubernamental deberán ser sometidos a reglasmás estrictas en las primas que se otorgan en el momento del retiro de un dirigente de laempresa.
También deberá haber más transparencia en los gastos, para el transporte aéreo, por ejemplo, oen la renovación de sus oficinas. El jueves pasado, Obama se había pronunciado --como nunca lo había hecho desde queasumió la presidencia-- contra las primas "vergonzosas" que las empresas de Wall Street siguieronpagando a sus empleados en 2008, cuando el sector financiero se veía favorecido por la ayudaestatal y, en particular, por el plan de 700.000 millones de dólares lanzado por su predecesor,George W. Bush.
Este plan apuntaba a estabilizar y reactivar el sistema financiero, de modo que el créditovuelva a circular, y que la inversión y el consumo se recuperen. Pero las normas que el gobiernorepublicano había impuesto eran mucho menos restrictivas que el techo de 500.000 dólares. Este topeestá muy por debajo de lo que ganan algunos directores de empresas que recibieron ayudaestatal.
La cuestión de nuevas "reglas de conducta" se plantea con más firmeza después de que el destinode la primera parte del fondo de 700.000 millones de dólares fue muy criticado, y cuando elgobierno reflexiona sobre cómo utilizar la segunda parte, dada la necesidad de más dinero. Las medidas anunciadas por Obama y Geithner no se aplicarán retroactivamente a las empresas queya recibieron ayuda.
Ante la gravedad de la crisis, Obama defiende la necesidad de un gigantesco plan de reactivación deunos 900.000 millones de dólares, que actualmente está en debate en el Congreso, así como medidascruciales para destrabar el sistema financiero; pero también normas sobre la retribución de losdirigentes, a fin de restablecer la indispensable confianza de los estadounidenses.
Obama prometió también que el Tesoro dará a conocer la semana próximauna nueva estrategia para destrabar el congelado sistema financiero, reactivando el crédito y elconsumo para combatir la peor crisis desde la Gran Depresión de los años treinta.
Fuente: AFP




