El presidente Sebastián Piñera enfrenta el máximo desafío de su vida. En un país sacudido ydevastado por el terremoto del 27 de febrero y en medio de nuevas réplicas –ayer seprodujeron siete durante la madrugada–, el primer mandatario enfrenta críticas de laoposición por sus actividades privadas y los conflictos de intereses con la función pública. Trasviajar ayer a Concepción y Talcahuano, devastados por el sismo, la luna de miel con la Concertacióny el llamado a la unidad nacional para encarar la reconstrucción parece haber terminado ante lascríticas por no haber vendido acciones de LAN. La venta de la aerolínea “está enmarcha”, aseguró el jueves Piñera, que aún posee un 11% de los papeles de la aerolínea. Peroeso no es lo único que lo preocupa. Su responsabilidad en una inmobiliaria cuestionada tras elsismo por la calidad de sus construcciones también le quita el sueño.
“Piñera había prometido en campaña deshacerse del patrimonio de LAN y no lo hizo porcuestiones económicas, porque las acciones habían bajado. Si las vendía antes perdía dinero. Es unaprimera promesa incumplida del presidente”, aseguró desde Santiago de Chile a PERFIL eldiputado socialista Marcelo Díaz.
El jefe de Estado se desprendió del 15% de su participación accionaria, que alcanzaba el 26% alser electo en segunda vuelta. Sin embargo, cinco días antes del terremoto las acciones comenzaron abajar y el presidente nunca vendió la totalidad de los papeles.




