Una nueva jornada de protestas en toda Francia, la tercera en fines de semana seguidos contra el encarecimiento del costo de vida, se lleva a cabo este sábado bajo condiciones de seguridad extremas: el gobierno de Emmanuel Macron dispuso que se desplieguen principalemente en París decenas de miles de policías y gerdarmes, en un intento por prevenir la violencia y los saqueos de marchas anteriores.
Faltan todavía largos seis meses para las elecciones presidenciales en Francia, pero las manifestaciones que muchas veces derivan a violencia preocupan a las autoridades, ante la proliferación en las redes sociales de llamamientos a la "revolución" y la "insurrección", así como por posibles manifestaciones "espontáneas" no autorizadas, en plena noche de Halloween.
El movimiento, integrado por activistas de los "chalecos amarillos", reúne a sindicatos y estudiantes de secundaria y universitarios que protestaban inicialmente contra la inflación y el deterioro de las condiciones de la enseñanza.
También por los derechos civiles
Sin embargo, tras las medidas de represión de las fuerzas de seguridad y las graves lesiones sufridas por algunos manifestantes, el movimiento amplió sus reivindicaciones para incluir una mayor protección de las libertades civiles y el derecho a protestar.
En las últimas semanas se han producido manifestaciones similares lideradas por jóvenes en toda Europa, y también hay marchas previstas para este sábado en Alemania.
En París, varios miles de manifestantes, algunos de ellos disfrazados de Spiderman, Mario o Frankenstein, y con pancartas con lemas como "alerta climática y por el coste de la vida", comenzaron a manifestarse hacia las 13H15 GMT en barrios residenciales de la periferia este de la ciudad.
Los organizadores, que habían solicitado, sin éxito, a la justicia que autorizara su recorrido por el centro de París, denunciaron, al igual que la Federación de Asociaciones Generales de Estudiantes de Francia (FAGE), "un nuevo obstáculo al derecho a manifestarse".
Un clima sin saqueos
Al igual que la semana pasada, solo se autorizan las manifestaciones lejos de los centros urbanos.
Unos 15.000 manifestantes participaban en las protestas en toda Francia, donde la situación se mantiene "en general en calma" y "sin incidentes destacables", informó el Ministerio del Interior.
Las autoridades han vuelto a poner en marcha el dispositivo de seguridad masivo del pasado fin de semana para evitar el caos del 17 de octubre, que, según las estimaciones, movilizó a entre 550.000 y 800.000 personas y degeneró en saqueos de comercios, incendios de edificios públicos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en varias ciudades.
Algunos detenidos
La policía había detenido, no obstante, a 27 personas a las 13H00 GMT del sábado, frente a las 217 arrestadas hace una semana.
Entre 410.000 y 800.000 personas se manifestaron el sábado pasado, en una jornada menos violenta.
Antes de acudir a la manifestación de París, el líder de la izquierda radical y candidato a las elecciones presidenciales de abril y mayo de 2027, Jean-Luc Mélenchon, acusó en la red X al Gobierno de "deriva hacia el autoritarismo".
"Demostraremos nuestra firme determinación, tranquila y disciplinada, de velar por el respeto de los derechos fundamentales de un pueblo libre", añadió.
Comercios y estaciones cerradas
En París, decenas de estaciones de metro están cerradas y muchos comercios se han blindado con paneles de madera en sus escaparates.
Una fuente policial precisó a la AFP que se esperaba la llegada a París de entre 400 y 800 activistas de "extrema izquierda".
En Lyon (centro-este), la prefectura autorizó una manifestación fuera del centro de la ciudad, que aún conserva las huellas de los actos violentos del 17 de octubre, cuando se incendió un edificio de la oficina de turismo.
En Rennes (oeste) empezó la marcha, pero "el ambiente es un poco especial", confiesa Laurent, de 51 años.
"Da ansiedad, da la impresión de que es un poco la calma antes de la tormenta", dijo.
Las autoridades han advertido de posibles disturbios hasta bien entrada la noche.
"El pretexto de la noche de Halloween no será un motivo legítimo para ocultarse el rostro en el espacio público" con el fin de "alterar el orden", advirtió el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
La legislación francesa permite llevar mascarilla en espacios públicos durante una fiesta, pero lo prohíbe en las inmediaciones de las manifestaciones.
AFP/HB













