Un religioso con sotana no pudo contener su emoción después de la boda Real, y no tuvo mejor manera de expresarlo que haciendo "medialunas" sobre la misma alfombra roja por la que un rato antes habían pasado el príncipe Guillermo y su flamante esposa Kate Middelton.
Esperó hasta que los 1900 invitados abandonaran la Abadía de Westminster para ponerse a hacer sus piruetas, conocidas como "medialunas", apoyando las manos en el piso y girando con sus piernas por el aire.
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