La fundadora y directora del Archivo de la Memoria Trans, María Belén Correa, pasó por Ronda de Investigación en +Perfil y advirtió que las agresiones contra el colectivo travesti-trans no son hechos aislados y las vinculó con un contexto de impunidad, deshumanización y retroceso en las políticas de inclusión.
María Belén Correa advirtió que las agresiones recientes contra mujeres trans reproducen prácticas de violencia que el colectivo registra desde hace décadas. “Estar pensando desde el archivo de la memoria trans es repetir el mismo formato de violencia que venimos registrando desde los años 80 con las matanzas de Panamericana”, sostuvo.
Correa también cuestionó que la atención pública se concentre en lo ocurrido en Capital Federal, mientras situaciones similares se registran en otras provincias: “No hablamos de lo que pasa en el norte de Argentina, en Salta, en Formosa, en Jujuy, que pasa exactamente lo mismo, sobre todo que no solamente es la parte social, sino también es la parte policial y la persecución del Estado”.
Para la activista, el contexto actual habilita expresiones de violencia que antes generaban vergüenza. “Hoy no pasa lo mismo por esa impunidad que viene desde los más altos de nuestra gobernación hacia los más bajos”, afirmó. En ese sentido, cuestionó que se responsabilice a las víctimas por las circunstancias en las que viven: “Siempre estamos revisando a la víctima en vez de estar revisando al victimario”.
El ataque a seis mujeres trans y la falta de respuestas judiciales
Correa remarcó que seis mujeres trans agredidas no habían denunciado inicialmente el ataque y recibieron asistencia médica privada. También explicó que la primera denuncia conocida había sido presentada por un menor contra una de las mujeres trans. “De las seis compañeras golpeadas tuvieron asistencia médica privada, no fueron al hospital, y no fueron quienes denunciaron”, explicó en +Perfil, el nuevo medio de Editorial Perfil.
La activista rechazó que el episodio sea presentado como una pelea entre grupos: “Acá son seis personas defendiéndose de 60 personas que se organizaron para ir a atacar”. Sobre las consecuencias del ataque, contó que las víctimas tienen miedo y todavía no quieren exponerse públicamente: “Ellas ya se consideraban muertas. Hoy en día están agradeciendo que no las mataron”.
Travesticidios, transfemicidios y una expectativa de vida que vuelve a caer
La directora del Archivo de la Memoria Trans advirtió sobre la falta de reconocimiento judicial de los crímenes por motivos de identidad de género. “Hay muchos casos en la justicia en los cuales no toman el término travesticidio o transfemicidio, lo ponen como un crimen, como un asesinato, que eso baja la categoría”, señaló.
También alertó sobre el impacto de la violencia en la expectativa de vida del colectivo y recordó que, después de la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, el promedio había llegado a los 46 años, pero sostuvo que la situación volvió a empeorar. “Lamentablemente en este año ya van 9 compañeras asesinadas, así que ese promedio seguramente ha bajado a los 37, 30”, afirmó.
Correa relacionó ese escenario con el retroceso de las políticas públicas y la falta de mecanismos de sanción frente a la discriminación. “Hoy, si una persona se niega a respetar la ley de identidad de género, no pasa nada”, cuestionó. Y agregó: “Estamos en un país donde se cerró el INADI, donde se cerró el Ministerio de la Mujer y Diversidad”.
La Marcha del Orgullo como respuesta política y defensa de derechos
De cara a la movilización del sábado 7 de noviembre, Correa recordó que la Marcha del Orgullo siempre tuvo un carácter político y reivindicativo: “Desde la creación de la primera marcha del año 92, cuando estaba Carlos Jaure, que fue, podría decirte, como uno de los primeros maestros en activismo que tuve, la marcha siempre fue política, porque fue para defender nuestros derechos, para poder conquistar derechos, y hoy, más que nunca, es salir a la calle a defenderlos”.
La activista también destacó la reacción social frente a los ataques y expresó cierta esperanza ante la posibilidad de construir una respuesta colectiva. “Creo que este despertar a mí me da un hilo de esperanza, de decir, no estamos tan solas como durante tantos años estuvimos”, resaltó.








