La actuación del Gobierno argentino en la crisis política de Brasil abre interrogantes sobre la soberanía, la política exterior y la relación bilateral con el principal socio del Mercosur. Así lo planteó Bernabé Malacalza, investigador independiente del CONICET especializado en geopolítica, desarrollo y política exterior latinoamericana en Ronda de Investigación por la pantalla de +Perfil.
Malacalza explicó que la preocupación surgió ante la falta de una reacción política contundente: “Lo que nos alarmaba era, no veíamos una reacción opositora fuerte a esto que estaba pasando y que nos estaba tomando nota de la gravedad del asunto”.
Por eso, explicó que decidieron publicar el artículo para advertir sobre las consecuencias del episodio: “Nos sentamos, escribimos, dijimos, tenemos que este artículo, poner esto sobre la mesa de lo grave que ha sido, histórico, y sobre todo lo dirigimos a la oposición, para despertar a la oposición aquí en Argentina de lo que estaba sucediendo”.
Nueva tendencia en la política exterior de Argentina
Uno de los principales argumentos de Malacalza es que el alineamiento del gobierno de Milei con Trump no puede entenderse únicamente como una relación bilateral tradicional. Según el investigador, existe una estructura internacional que combina operadores políticos, influencers, plataformas tecnológicas y grandes inversores.
Al describir ese entramado, señaló: “La existencia de un complejo intervencionista, donde ahí enumeramos los operadores logísticos, ideológicos, que no sólo uno lo personifica en Marco Rubio, el Departamento de Estado, pero tenemos todos los influencers y el entramado de la internacional reaccionaria”.
El investigador sostuvo que esta red transnacional de poder influye sobre las decisiones argentinas y marcó una diferencia con la política exterior de la década de 1990, durante el gobierno de Carlos Menem.
“Argentina ya no está alineado a un país u otro, ha delegado su política exterior”, afirmó en +Perfil. Y agregó que se trata de una situación distinta de las llamadas relaciones carnales con Estados Unidos, porque en aquel período se mantenía una relación con Brasil y se sostenía el Mercosur.
Para explicar el concepto de Argentina, el Estado 52, título del artículo mencionado durante la entrevista, Malacalza recurrió a una metáfora sobre la pérdida de autonomía: “Cuando vos delegás la política exterior, cuando vos permitís una operación injerencista en tu territorio, el territorio argentino, y además colaborás con esa operación, digamos, la metáfora del gobernador, es decir, no sos presidente, sos gobernador, sos un virrey, digamos, actuás a favor de quien te manda”.
Milei, Trump y la diferencia entre la agenda internacional y el interés nacional
Sobre si Milei podría considerar que Argentina forma parte de esa red transnacional y que, por lo tanto, actúa por decisión propia, Malacalza respondió que el punto central es distinguir los intereses de esa estructura de los intereses nacionales.
Como ejemplo, mencionó las posiciones de Argentina y Chile frente a Cuba y Brasil. “Chile felicitó a Lula, inmediatamente. Argentina aún no reconoció al gobierno de Lula”, sostuvo.
Para Malacalza, incluso los gobiernos regionales alineados con Trump reconocieron el triunfo de Lula. En ese contexto, fue categórico sobre la conducta del mandatario argentino: “Milei no actúa como un presidente”.
El investigador también analizó la reconfiguración política en Estados Unidos y el papel de los grandes empresarios tecnológicos. En particular, destacó la influencia de Silicon Valley sobre el financiamiento partidario y la agenda regulatoria.
“Lo que estamos viendo es una reconfiguración de los espacios políticos, tanto republicano como demócrata”, explicó. Y añadió: “El papel que están teniendo las tecnológicas en el financiamiento y en la captura del Partido Republicano hoy es lo novedoso”.
El riesgo de un gobierno paralelo y la fractura con Brasil
Otro de los puntos abordados fue la posibilidad de que sectores vinculados al bolsonarismo intenten presentarse como una autoridad alternativa desde Estados Unidos. Malacalza recordó que Flávio Bolsonaro se había autoproclamado presidente electo en el extranjero antes de modificar su comunicación y definirse como líder de Brasil.
En Argentina, expresó preocupación por declaraciones del gobernador de Santa Fe que había respaldado al “gobierno legítimo de Bolsonaro”. Para Malacalza, ese tipo de posicionamientos refuerza la necesidad de una respuesta política clara.
“Si la oposición no toma nota y no emite un mensaje contundente y de unión también frente a ello”, advirtió, “está en juego nada más y nada menos que el vínculo bilateral con el principal socio del Mercosur”.
Al evaluar el estado de la relación diplomática, señaló: “Brasil tenemos un encargado de negocios llamado a consulta, o sea, es la ruptura de relaciones, es la fractura”. Y agregó que lo más preocupante es la ausencia de posiciones compartidas, proyectos y una agenda común.
“Independientemente de eso, se trata de un vínculo central para el país, un vínculo que es una política de Estado y que es central para la democracia, la democracia de ambos lados”, afirmó.








