La posibilidad de comprar criptomonedas desde los bancos tradicionales, el avance de las stablecoins y el papel de Bitcoin como reserva de valor abren nuevos interrogantes para el sistema financiero argentino. Tres referentes del sector debatieron sobre las barreras regulatorias, el interés de las entidades bancarias y las diferencias entre invertir a corto plazo y construir un patrimonio para el futuro.
Julián Colombo, CEO de Bitso para la Argentina; Rodolfo Andragnes, fundador de la ONG Bitcoin Argentina; y Diana Gómez Banegas, fundadora de Mujeres en Bitcoin, analizaron la integración de las criptomonedas con la banca tradicional y las oportunidades que ofrecen estas herramientas. Mientras el sector reclama una mayor participación de los bancos, los especialistas destacaron el potencial de Bitcoin como inversión de largo plazo y de las stablecoins para las operaciones cotidianas.
Los bancos y las criptomonedas: una integración que el sector considera inevitable
Julián Colombo explicó que las conversaciones con el Banco Central continúan, pero que la discusión sobre la participación bancaria en el mercado cripto no sería prioritaria antes del próximo período electoral.
Uno de los puntos de desacuerdo, según Colombo, es la interpretación sobre el movimiento de divisas. “Están muy convencidos desde el Banco Central de que el sector cripto es una herramienta que hace salir dólares del país”, señaló. Sin embargo, afirmó que los datos que presenta la industria muestran otra dinámica: “Somos un importador neto de divisas”, impulsado, entre otras actividades, por los trabajadores independientes que cobran desde el exterior y las empresas que envían fondos a sus filiales argentinas.
Para el ejecutivo, la participación de los bancos resulta fundamental para ampliar la adopción. “Es muy difícil si no vas a todos los canales de distribución que hay”, advirtió. Y explicó que muchos usuarios preferirían acceder a Bitcoin directamente desde la entidad financiera con la que operan habitualmente.
Rodolfo Andragnes, fundador de la ONG Bitcoin Argentina, sostuvo que la incorporación de estas tecnologías a la banca tradicional responde a una tendencia internacional. “Poco sorprende que acá todavía no, y creo que es una cuestión de tiempo nada más”, afirmó.
El especialista destacó que las criptomonedas ya intervienen en distintos ámbitos financieros, desde los pagos con stablecoins hasta la tokenización de acciones y el ahorro en Bitcoin. En ese sentido, consideró que las entidades bancarias tienen incentivos comerciales para sumarse.
Colombo, por su parte, valoró el efecto que las innovaciones fintech generan sobre los servicios tradicionales. Recordó que antes la compra de dólares estaba limitada a determinados horarios y que hoy existen plataformas que permiten operar durante los fines de semana.
“Me encanta cuando veo que los bancos permiten usar PIX, porque eso significa que los que lo hicimos vía cripto primero, mostramos algo que los usuarios realmente querían”, expresó. Para el ejecutivo, la competencia puede impulsar mejores productos y ampliar las alternativas disponibles.
Bitcoin como patrimonio: ahorro de largo plazo y acceso financiero
Andragnes diferenció Bitcoin de las stablecoins y de los activos tokenizados, y advirtió que cada herramienta tiene una finalidad distinta. Sobre Bitcoin, fue contundente: “Es un activo generacional”. Según explicó, su escasez y su posibilidad de conservarse a largo plazo lo convierten en una alternativa para quienes buscan construir patrimonio.
“Es algo que vos le dejarías a tus hijos”, sostuvo. No obstante, remarcó la importancia de comprender su volatilidad antes de comprarlo. “Si vos esperabas hacer una inversión de corto plazo y ganarle como si compraras acciones, o quisieras hacer pagos todos los días, Bitcoin no es el activo para eso”, advirtió.
Diana Gómez Banegas, fundadora de Mujeres en Bitcoin, también destacó el potencial de esta tecnología para ampliar las posibilidades de ahorro. Explicó que Bitcoin permite acumular pequeñas cantidades sin necesitar el capital que exige la compra de determinados activos tradicionales.
“La escasez de Bitcoin y todas las prestaciones asociadas a Bitcoin como reserva de valor, quizás nos permiten acortar los ciclos intergeneracionales de pobreza o de riqueza”, afirmó.
Además, subrayó que la posibilidad de fraccionar el activo facilita el acceso a las finanzas digitales. “Esa cualidad de ser fraccionable es también lo que lo hace más democrático”, señaló.









