El margen del Gobierno para introducir cambios en la política cambiaria comienza a reducirse a medida que se acerca el próximo año electoral. Así lo planteó el economista Bautista Santamarina, quien consideró que todavía existe espacio para flexibilizar el cepo y permitir una mayor movilidad del tipo de cambio, aunque advirtió que la oportunidad para hacerlo podría estar llegando a su fin.
En diálogo con Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, Santamarina sostuvo que una corrección gradual del dólar podría generar beneficios para distintos sectores de la economía. Sin embargo, señaló que el momento para implementar reformas más profundas habría sido durante la primera mitad de 2026, después de las elecciones de medio término. “Creo que ya es bastante tarde, no diría que se terminó la ventana”, explicó. Y agregó que, si el Gobierno permitiera que el tipo de cambio se deslizara gradualmente, “creo que traería algunos beneficios”.
Dólar y reservas: por qué preocupa llegar al año electoral con un tipo de cambio ajustado
Para el economista, uno de los principales riesgos consiste en ingresar al año electoral con un tipo de cambio demasiado ajustado, especialmente ante la incertidumbre que podría generar el calendario político y económico. “Lo ideal sería entrar con un tipo de cambio un poquito más holgado”, afirmó.
Para ilustrar su preocupación, comparó la situación con un corredor que llega a la última competencia sin suficiente margen: “Estás como entrando a correr la última carrera y estás muy ajustado”. También valoró la estrategia de acumulación de reservas del Banco Central, aunque consideró que todavía resulta necesario fortalecer la posición cambiaria para enfrentar eventuales episodios de turbulencia.
Santamarina destacó las compras de divisas realizadas por el Banco Central durante el año y señaló que representaron un avance para la economía argentina. Según indicó, las adquisiciones rondaron los 15.000 millones de dólares, mientras que la acumulación neta se acercó a los 10.000 millones. “Creo que eso está muy bueno, obviamente siempre uno quiere que eso aumente y nuestra visión es muy positiva de eso”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que el nivel del tipo de cambio constituye una variable central para evaluar la capacidad de respuesta ante una eventual crisis externa o financiera. “Entrar al año electoral con este tipo de cambio es un poquito peligroso, dañino y te enfrenta ante una eventual tormenta que ojalá no pase”, remarcó.
Riesgo país: las reservas no explican por sí solas la incertidumbre del mercado
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la evolución del riesgo país, que, pese a las compras de dólares del Banco Central, volvió a ubicarse en niveles elevados. Para Santamarina, la explicación no debe buscarse exclusivamente en la cantidad de reservas acumuladas.
También influyen el contexto financiero internacional, la situación de la actividad económica y las expectativas sobre el escenario político. “Creo que el riesgo país de ahora ya no tiene tanto que ver con las reservas”, explicó.
En ese sentido, mencionó el aumento del riesgo global y las dudas sobre la evolución económica argentina. También recordó que durante la primera mitad del año, cuando el Banco Central comenzó a comprar divisas, el riesgo país había registrado niveles considerablemente inferiores.
El economista incluso consideró que aquella etapa podría haber sido una oportunidad para explorar el regreso al financiamiento internacional. Finalmente, vinculó la incertidumbre financiera con las expectativas políticas y la percepción de los inversores sobre el futuro del país. “Si lo que viene es el abismo, el mercado quiere salir corriendo”, concluyó.









