Una nueva oleada de amenazas de bomba encendió las alarmas en Europa y afectó a 27 aviones de distintas aerolíneas. En su columna de Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el periodista Marcelo Molina explicó que 16 aeronaves llegaron a destino, mientras que las restantes debieron ser desviadas. Las alertas involucraron vuelos que partieron de Madrid, Milán, Gran Bretaña, Irlanda, Grecia, Copenhague, Varsovia, Belgrado, Oporto y Roma.
Entre las compañías afectadas estuvieron Ryanair, Wizz Air, Finnair, EasyJet, Air Europa, Iberia, Aer Lingus, LOT, Aegean, Sky Express y Air Serbia. Además, cinco aviones necesitaron escolta militar durante sus trayectos. “Es una noticia casi te diría en desarrollo porque a cada rato se conocen más datos y, si bien no pasó nada, es realmente amplia la ola de amenazas”, señaló Molina.
Uno de los episodios más llamativos involucró a un vuelo de Aer Lingus que viajaba de Dublín a Roma con 151 pasajeros y seis tripulantes. Las autoridades italianas detectaron maniobras inusuales cerca de París y, según trascendió en Francia, el piloto no habría cooperado como esperaban las autoridades, que pretendían desviarlo hacia una base militar. Finalmente, la aeronave fue escoltada por cazas y conducida a una instalación militar.
Otro dato relevante fue que algunas amenazas recibidas en Roma y Bulgaria llevaban la firma de los llamados Combatientes del Estado Masculino, una agrupación extremista rusa prohibida por el propio Gobierno de Rusia en 2021. Sin embargo, Molina aclaró que todavía no se comprobó una relación directa entre esa organización y los responsables de los mensajes.
Hackers prorrusos y sospechas de una guerra híbrida contra Europa
Las amenazas habrían llegado mediante correos electrónicos, algunos posiblemente enviados desde cuentas hackeadas o a través de ProtonMail, un servicio de correo electrónico con sede en Suiza y conocido por sus altos estándares de privacidad. Esta característica dificulta las investigaciones tradicionales para rastrear el origen de los mensajes.
Molina también vinculó el episodio con recientes ataques informáticos contra sistemas de refrigeración de supermercados en distintos países europeos. Dos grupos de hackers prorrusos, identificados como Noname57 y Zetapentest, se atribuyeron esos ataques y advirtieron que su capacidad también alcanza sistemas de suministro de agua, centrales eléctricas, plantas industriales y depósitos de alimentos. “Lo que está claro es que quien haga esto, que no se sabe quién es, tiene la capacidad suficiente como para, por lo menos por ahora, molestar y bastante”, sostuvo el periodista.
En ese contexto, Molina recordó que varios de los países afectados por las amenazas aéreas respaldan a Ucrania. Esa coincidencia alimenta las sospechas sobre una posible operación de guerra híbrida rusa, aunque hasta el momento no existe una atribución oficial de responsabilidad. “No se descarta que sea parte de la guerra híbrida rusa”, explicó, al describir un escenario en el que distintos ataques podrían dirigirse alternativamente contra redes eléctricas, transportes, sistemas de refrigeración o servicios estratégicos.
Finalmente, el periodista destacó la preocupación de las autoridades europeas, que reclamaron una mayor coordinación entre las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia. Aunque ninguna de las amenazas terminó en una explosión y los vuelos aterrizaron sin incidentes graves, la escalada resulta significativa. “Pasamos de uno a nueve, de nueve hoy a veintisiete”, advirtió Molina sobre el crecimiento de las alertas en apenas unos días.









