El mercado de crédito en Argentina atraviesa un período de estancamiento, con préstamos de corto plazo, tasas elevadas y una creciente preocupación por la morosidad. Así lo advirtió Pablo Blanco, CFO de Alprestamo, quien sostuvo que las condiciones actuales del financiamiento dificultan tanto el acceso a nuevos préstamos como la posibilidad de que las familias puedan afrontar sus deudas.
Durante una entrevista con Fernando Meaños en Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el especialista señaló que el financiamiento había crecido sostenidamente desde 2024, pero que comenzó a desacelerarse durante el año pasado. “Hoy está estancado en una situación bastante particular en relación al resto de los países de América Latina”, explicó.
Argentina tiene uno de los niveles de crédito privado más bajos
Blanco destacó que la relación entre el endeudamiento privado y el Producto Bruto Interno muestra una marcada diferencia entre Argentina y otras economías. Según detalló, la deuda en pesos de los privados representa apenas un poco más del 9% del PBI, mientras que en países como Chile y Brasil alcanza aproximadamente el 80%.
Sin embargo, remarcó que el problema argentino no pasa solamente por el bajo volumen de financiamiento, sino también por las condiciones en las que se otorgan los préstamos. “La exigencia mensual de los endeudados en Argentina es muy alta en el corto plazo”, señaló.
El CFO de Alprestamo explicó que, mientras en otros países existen créditos de plazos más extensos y cuotas relativamente bajas, en el mercado local predominan los préstamos cortos y con tasas elevadas. A esto se suma el costo de fondeo de las entidades financieras y la preocupación por los atrasos en los pagos.
“Las intervenciones nunca colaboraron con el mercado de crédito”
Consultado sobre la posibilidad de implementar políticas públicas para reducir la morosidad, Blanco cuestionó las iniciativas que buscan intervenir directamente en el funcionamiento del sistema financiero. “Yo creo que nunca las intervenciones colaboraron con el mercado de crédito, todo lo contrario”, afirmó.
El especialista advirtió que los proyectos que plantean utilizar fondos de otros sectores o establecer mecanismos especiales para resolver las deudas podrían generar el efecto contrario al buscado. Según su interpretación, experiencias anteriores terminaron restringiendo el acceso al financiamiento en lugar de mejorar las condiciones de los deudores.
“Los bancos se asustan o terminan careciéndose, porque ese régimen es para pocos y todo el resto se queda afuera”, sostuvo. Para Blanco, una regulación excesiva puede provocar que las entidades reduzcan la oferta de préstamos y profundicen las dificultades de quienes necesitan financiamiento.
La salida pasa por cuotas que las familias puedan pagar
Como alternativa, Blanco planteó que la reducción genuina de la morosidad requiere tasas razonables y plazos más largos, que permitan reestructurar las obligaciones pendientes. Para ilustrarlo, mencionó el caso de una persona que debe $3 millones y tiene que devolverlos en apenas tres cuotas de un millón, una exigencia que considera imposible de afrontar para muchos hogares.
En cambio, sostuvo que una refinanciación con tasas del 22% al 26% podría ofrecer mejores condiciones de pago, aunque aclaró que esos niveles siguen siendo elevados en términos internacionales. La posibilidad de alcanzar ese escenario dependerá también de que la inflación continúe descendiendo.
El economista recordó que durante años los argentinos se acostumbraron a tomar préstamos cuyas cuotas perdían peso frente a los ingresos a medida que avanzaba la inflación. “La relación con tu ingreso en el momento de tomarlo era del 30%, pero cuando terminabas de pagarlo era del 10%, porque tu sueldo se había incrementado tres veces”, explicó.
Ese mecanismo de licuación de las cuotas, señaló, ya no puede darse por sentado en el escenario actual. Por eso, consideró que la recuperación del crédito necesita una reestructuración compatible con los ingresos reales de los deudores, en lugar de soluciones que terminen restringiendo todavía más el financiamiento.









