El atraso cambiario y su relación con la inflación volvieron al centro del debate económico. José Castillo sostuvo que el Gobierno deberá definir cómo manejar el tipo de cambio, en un contexto internacional marcado por el aumento del precio del petróleo y las presiones inflacionarias.
En Ronda de Economistas (RDEco), el economista advirtió que la estrategia oficial para contener los precios condiciona las decisiones sobre el dólar y planteó los riesgos de corregir el atraso cambiario. Por su parte, Elena Alonso analizó la demanda de divisas antes de las elecciones y los factores estacionales que pueden influir en el mercado hacia el cierre y el comienzo del año.
El atraso cambiario y los límites de la estrategia antiinflacionaria
“El Gobierno va a tener que decidir sobre eso, porque su única jugada es lo antiinflacionario”, afirmó José Castillo al referirse a la posibilidad de permitir que el dólar acompañe gradualmente la inflación.
Para Castillo, la estrategia oficial enfrenta una dificultad: el tipo de cambio se convirtió en una herramienta fundamental para contener la suba de precios. En ese sentido, consideró que la administración nacional quedó condicionada por su propia política económica.
“Me parece que el Gobierno está preso de haber utilizado el tipo de cambio como silenciosamente herramienta antiinflacionaria”, señaló.
El economista explicó que una actualización gradual del dólar podría evitar un traslado inmediato a los precios, conocido como pass-through. Sin embargo, advirtió que cuanto mayor sea la distancia acumulada entre la inflación y el tipo de cambio, más complejo será corregirla sin consecuencias económicas.
“Vos podés llevar lentamente y silenciosamente el tipo de cambio para arriba y no vas a tener un pass-through, o sea, un pasaje a precios inmediato”, explicó.
El problema aparece cuando el atraso cambiario se profundiza. Si los precios aumentan considerablemente mientras el dólar permanece prácticamente estable, una corrección posterior puede tener efectos más fuertes sobre la inflación.
Dolarización electoral y presión estacional sobre el mercado
Por su parte, Elena Alonso analizó la demanda de dólares antes de las elecciones y relativizó la posibilidad de que se produzca una dolarización masiva en los próximos meses.
La economista explicó que la compra de divisas suele intensificarse durante los períodos electorales, aunque también responde a factores estacionales vinculados con las vacaciones, el turismo y los ingresos extraordinarios de fin de año.
“Es el común denominador previo a las elecciones que la gente se va a dólares y también por la época del año”, sostuvo.
Alonso detalló que durante diciembre y enero suele aumentar la demanda de divisas por los gastos turísticos y la mayor circulación de pesos. Además, señaló que parte del aguinaldo puede destinarse al ahorro en moneda extranjera.
Sin embargo, advirtió que el escenario actual presenta diferencias respecto de otros períodos de tensión cambiaria. “Tampoco veo tantos pesos en la economía como para irse al dólar”, afirmó, al evaluar la capacidad de los ahorristas para incrementar sus compras de divisas.
La especialista también remarcó que, en una economía bimonetaria como la argentina, quienes ya tienen dólares no necesariamente están dispuestos a venderlos, salvo que necesiten pesos para afrontar sus gastos cotidianos.
Finalmente, Alonso destacó que la demanda estacional puede generar movimientos moderados en el tipo de cambio y la inflación hacia el cierre y el comienzo del año. No obstante, consideró que, por el momento, no observa un margen de pesos comparable al de otras etapas para impulsar una dolarización de mayor magnitud.









