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ACTUALIDAD / Escuela de Comunicación
viernes 25 octubre, 2019

Lino Barañao: "Si hay científicos macristas, no hablan"

El secretario de Ciencia y Tecnología se refirió a la relación del Conicet con el kirchnerismo y dijo que el sector no atraviesa una crisis. La comparación entre su relación con Macri y con Cristina.

Entrevista a Lino Barañao Perfil Educacion Foto: Sergio Piemonte
viernes 25 octubre, 2019

El secretario de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, fue parte del Ciclo de Entrevistas de la Escuela de Comunicación de Perfil Educación y se refirió a la relación entre el kirchnerismo y el Conicet, a la vez que desmintió que exista una crisis en el sector: "Es mentira que vaya a cerrar algún instituto porque no puede pagar la luz o un servicio, porque eso está garantizado".

El doctor en Química y Política también comparó su vínculo con Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner, dos presidentes con los que compartió la gestión. Recordó la etapa que compartió con Alberto Fernández por la escuela secundaria y definió a Jaime Durán Barba como "un tipo de una cultura increíble, muy inteligente que es capaz de vender, si hay gente dispuesta a comprar".

—Siempre se escuchan voces del kirchnerismo referirse a la crisis que atraviesa el Conicet. Y no se escuchan representantes del macrismo. ¿Por qué sucede?
Si hay científicos macristas, no hablan. Tradicionalmente, la comunidad científica es un colectivo que se considera progresista y, por lo tanto, más a fin ideológicamente con el kirchnerismo que al macrismo. Más allá de eso hay, por lo menos en distintos ámbitos, una actitud de presión y de lógica muy grave. Hay mucha gente que no se anima a decir, a criticar esa posición, que no se anima a decir que votaría a Macri. Y es cierto que, lo que la gente reivindica es todo lo que hicimos en los 12 años con ellos. Hay motivos para asociar el kirchnerismo con el apoyo a la ciencia, entonces es lógico que eso ocurra. Hay un sesgo ideológico en la comunidad que mayoritariamente apoya al kirchnerismo o a la candidatura de Fernández.

—En el debate presidencial se tocó el tema del presupuesto y hubo diferencias entre Macri y Fernández sobre el presupuesto de Ciencia. ¿Cuál es su análisis de estos dichos?
—Creo que ambos candidatos estaban diciendo cosas distintas y por lo tanto podrían ser simultáneamente ciertas. Pienso que lo que el Presidente dijo es que en el contexto de crisis económica el Ministerio de Ciencia fue el que tal vez menos sufrió entre otras áreas del gobierno. Es cierto que disminuyó el porcentaje del presupuesto dedicado a Ciencia y Tecnología, pero aumentó el presupuesto dedicado a asistencia social, pago de jubilaciones, los planes y servicio de la deuda. Respecto al candidato Fernández, es cierto que en dólares el presupuesto bajó, pero hay que hacer una salvedad porque parecería como que hay una intencionalidad de disminuir el presupuesto particular para el área.

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—¿Qué opina acerca del comunicado del Conicet firmado por el doctor Miguel Laborde el 15 de octubre?
—Lo que dijo es que el presupuesto en términos reales no aumentó.

—Y también dice que están en crisis y que no hubo respuesta del Gobierno.
—Hubo respuesta del Gobierno, estamos gestionando, venimos gestionando partidas adicionales. Todavía no llegó a la partida. Lo que no es honesto es decir que no se está haciendo nada porque sabe que estamos haciendo todas las las gestiones a trascienda. Tenemos una deuda pendiente, en 2012 nos comimos una convocatoria de subsidio, no es que siempre fue un jardín de rosas esto. Es mentira que vaya a cerrar algún Instituto porque no puede pagar la luz o un servicio, porque eso está garantizado. Pero digamos, el Conicet sufre las consecuencias de una crisis económica que afecta a todos los sectores y venimos haciendo lo que podemos. Todos los años ha habido un 30% más de presupuesto aprobado por Congreso en partidas adicionales para ir suplementándolos eso.

— ¿Qué opinión tiene sobre el gobierno de Macri?
—Creo que hubo una subestimación de la complejidad de la política, que se podía manejar un país como una empresa. Cuando es bastante más complejo, que se aprende después de estar años en la función pública. También hubo problemas de comunicación, hicieron cosas muy buenas que no se comunicaron, se subestimo la importancia de los medios tradicionales y se sobre estimo el papel de las redes sociales. Pero el principal problema es la falta de conciencia del rol del Estado, esa concepción de responsabilidad del Estado no es omnipresente, me consta que algunos funcionarios lo tienen, otros no.  Fue ingenuo pensar que se cambia en cuatro años cien años de cultura política de un país.

—¿Qué opinión tiene sobre Alberto Fernández y su eventual gobierno?
—Lo conocí poco, estuvimos un periodo juntos. Creo que es hábil políticamente, pero está en una situación muy complicada. Por que compaginar visiones del mundo como existen dentro del peronismo, hoy por hoy, no es fácil y, esa tensión se va a transmitir ni bien tenga que tomar decisiones en el poder y lo que ven con mayor peligro es esa fractura adentro del partido gobernante que ya no podés controlar democráticamente. Pero cuando se da dentro de un solo partido, lo que históricamente pasa con el peronismo cuando tiene una oposición muy débil es mas complicado. O sea, no la va a tener fácil, el contexto económico va a ser incluso peor que este y va a tener que tomar decisiones que se van a contraponer a las expectativas de gran parte del electorado y me parece que ahí tiene que haber una oposición responsable que estabilice esa situación porque realmente podemos llegar a una crisis de magnitud.

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—¿Cómo definiría la relación que usted tuvo con Macri y con Cristina?
—Tengo una composición de dos personalidades, Cristina, que teóricamente estaba comprometida, con los pobres y la ayuda al prójimo, no permitía que la miraran a los ojos. Y había una situación de destrato con todo el personal de la Casa de Gobierno. Macri, no habla tanto de los pobres, pero tiene una relación más afectuosa. Lo que se vivió en la transición fue un alivio por el destrato que había. Entonces hay una disociación del discurso y la práctica. Yo quiero creer en las buenas intenciones. Uno veía a Néstor, su pasión era la política, no había nada fuera de eso y Cristina también, viven para eso. Aun a costa de sus familias. Yo lo que percibo que para Macri es un sacrificio hacer esto, no lo está disfrutando. Y vos lo ves el decaimiento físico que tuvo en este ultimo tiempo, este tipo no la esta pasando bien. Creo que cayo en el mismo pecado de soberbia que cae cualquier persona que esta sentada en el Sillón de Rivadavia.

—¿Qué destaca y critica del macrismo?
—Para mí Duran Barba es un tipo de una cultura increíble, muy inteligente que es capaz de vender un producto cuando hay gente dispuesta a comprarle. El error fue creer que las técnicas que sirven para ganar una elección sirven también para gobernar. Me parece que hay gente muy valiosa en el gobierno con una visión más amplia de la política, como (Rogelio) Frigerio y Emilio Monzó. Si lo hubieran tenido en cuenta en un principio, en momentos donde estaban bien electoralmente que era cuando tenía sentido que lo abras, no cuando estas perdiendo. Cuando estás perdiendo no podés negociar. Pero bueno, es fácil juzgar cuando las cosas ya pasaron, todos terminamos siendo analistas políticos y nos gusta más criticar que hacer.

—¿Qué proyectos tiene en mente a partir del 11 de diciembre en su carrera?
—Lo que quiero demostrar es que la ciencia cumple en Argentina el fin que tiene en los países desarrollados: generar divisas y empleo. El generar empleo es algo de mi obsesión desde que cree la incubadora de empresas en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.  La otra cosa que me esclareció es que hicieron una encuesta en Canadá, que también tiene una universidad pública, donde le preguntaban a la gente: ¿Usted paga los impuestos?, ¿Sus hijos van a la universidad pública?, ¿Que cree usted del graduado de la universidad pública?, y la respuesta mayoritaria a esta última era: “Quiero que ese graduado genere un puesto de trabajo, digno y bien remunerado para mi hijo que no tuvo la suerte de ir a la Universidad”. Si vos preguntás en Argentina, la respuesta no sería esa, no se asume que el graduado de la Universidad pública tiene una deuda ética de generar empleo para otros. En Chile o en Estados Unidos, el universitario tiene una deuda financiera con un banco y son cifras millonarias que le complican la vida a la gente. Así que para mí eso siempre ha sido una asignatura pendiente.

—¿Cómo le gustaría que lo recuerden en el ámbito científico?
—Me gustaría que me recuerden como alguien que cambió de rumbo, que ayudó a jerarquizar la ciencia y a ubicarla dentro de lo que se considera un bien público.
 

Por Agustina Ortiz, Marcelo Magallanes y Sol Laila Gómez
(Estudiantes de la Escuela de Comunicación de Editorial Perfil)

 


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